¿El futuro de la tecnología es el pasado de los videojuegos?
Lucas Patrício, CEO y cofundador de la agencia gamer GMD, hace una reflexión sobre metaverso, NFT, Web3 y personalización, temas de los que se hablaron en el Web Summit 2022.
Por Lucas Patrício
CEO y cofundador de la agencia gamer GMD
Metaverso, NFT, Web3 y personalización. Estos temas tienen por lo menos, dos cosas en común: se derivan de elementos que ya han sido explorados en los videojuegos hace décadas y también fueron los temas más discutidos durante el Web Summit 2022, el evento más grande de tecnología del mundo, que se llevó a cabo en Lisboa, Portugal, del 1 al 4 de noviembre.
Si metaverso, blockchain y sus aplicaciones te generan interés, curiosidad y, hasta cierto nivel, escepticismo, no estás solo. Gran parte de las exposiciones y pláticas que tuvieron lugar en él intentaron desmitificar y señalar cuáles serán los próximos pasos de la llamada Web3.
Pero no es necesario tener una bola de cristal para saber que el futuro de la tecnología pasará por experiencias inmersivas y nuevas maneras de relacionarse con ellas, e incluso con sus modelos de negocio. Y después de cuatro intensos días en Lisboa, presenciando exposiciones y conversando con algunos de los más de 71 mil participantes del evento, reforcé mi convicción de que la discusión del futuro de la tecnología pasa, inevitablemente, por el análisis de los videojuegos.
Metaverso es una experiencia inmersiva y su existencia será guiada por el avance tecnológico y la comprensión del comportamiento de los usuarios. El éxito del metaverso está escrito en el pasado de los videojuegos: es necesario crear un ambiente unificado, permitir la personalización y tener reglas que prioricen el entretenimiento, no la monetización.
Desde Ultima Online, juego lanzado en 1997, ya es posible entender cómo se relacionan las personas en ambientes virtuales mientras se representan a sí mismos de diferentes formas. World of Warcraft, otro ejemplo de juego online masivo, pronto cumplirá veinte años y demuestra que las comunidades virtuales se conectan por medio de la interactividad y el entretenimiento.
Con una gran capacidad de anticipar tendencias, los videojuegos son la clave para entender los próximos pasos de la tecnología, porque están basados en la interactividad. Si un juego no es entretenido, no genera interés, por lo tanto, no hay público ni dinero. Y la regla se aplica a cualquier pretensión de evolucionar tecnologías que busquen innovación y personalización de experiencias.
Aunque Changpeng CZ Zhao, CEO de Binance, intenta justificar la volatilidad de las criptomonedas como “algo que se verá a largo plazo”, es difícil no asustarse con las vertiginosas caídas de valor de las monedas descentralizadas y no reglamentadas. Convivir con la incertidumbre es parte de nuestro presente, pero no será de parte nuestro futuro.
Observo, con cierto cinismo, el intento de “productificar” soluciones con el sello de blockchain, como el proyecto millonario “LaLiga Golazos”, un conjunto de NFTs coleccionables con goles de cracks de la primera división del fútbol español. Videos transformados en tarjetas virtuales que pierden por goleada en cualquier amistoso en contra de soluciones coleccionables aplicadas en los videojuegos.
Hay quienes argumentan que nadie sabía muy bien cómo sería internet en 1995 y que los intentos definieron los éxitos. Y si el tema es intentar adivinar el futuro, aquí les dejo mi consejo: analicen el pasado y el presente de los videojuegos.

