¿Por qué las marcas no invierten en el Mundial de Fútbol Femenino?
Dice Warc: “La Copa Mundial Femenina de la FIFA actual tiene más equipos que nunca, tiene mejor asistencia que nunca, tiene más televidentes que nunca, tiene más patrocinadores que nunca, pero los ingresos por patrocinio siguen siendo apenas una fracción de los que genera el evento masculino”.
En la Copa Mundial Femenina de la FIFA, que se desarrolla en Australia y Nueva Zelanda desde el 20 de julio pasado y cuyo partido final está previsto para este domingo 20 de agosto, los ingresos por patrocinio serán de sólo 300 millones de dólares, según datos de la firma analítica Omdia, citados por Bloomberg.
Eso es apenas el 18% de los 1700 millones de dólares generados por el torneo masculino de 2022 en Qatar.
Para entender mejor lo que ocurre en este sentido, vale la pena tener en cuenta el éxito de la Eurocopa Femenina de la UEFA del año pasado, que confirmó un gran interés en el deporte a este nivel. Por eso tanto la FIFA como los medios especializados habían abrigado expectativas generalizadas de que la Copa del Mundo de este año consolidaría, también, el interés de las marcas.
El interés de Unilever, Budweiser y McDonald’s está comprobado, pero al mismo tiempo debe advertirse que no están gastando cifras ni remotamente parecidas a las invertidas en el juego masculino. Y parece que las marcas que normalmente no se asocian con el deporte han dejado pasar la oportunidad de llegar a una audiencia comprometida con un poder adquisitivo significativo (8.900 millones de dólares en todo el mundo).
Lo que los especialistas sugieren es que invertir ahora, en un momento en que este deporte está creciendo en popularidad, podría generar beneficios a largo plazo para las marcas, ya que ayudan al futuro del juego. Los observadores se quejan de que el fútbol femenino sigue infravalorado, y las marcas y organizaciones esperan que las jugadoras hagan cosas gratis.
Muchas de las mejores jugadoras no sólo tienen grandes cantidades de seguidores en las redes sociales, sino que a menudo tienen, en ellas, tasas de participación más altas que los jugadores masculinos.
Por otra parte, la FIFA podría ser más proactiva a la hora de elevar el perfil del fútbol femenino entre competiciones que ocurren cada cuatro años en lugar de hacer intentos de última hora para sacar más dinero de la venta de derechos de transmisión.
El vaso medio lleno
Para analizar el fenómeno con algún optimismo, puede reconocerse que en 2023 hay 32 equipos participantes (contra los 24 que había habido en 2019), que la Copa del Mundo Femenino tiene 20 patrocinadores (habían sido 12 en 2019), que se espera que el total de asistentes sea de 1,5 millón (1,2 millón en 2019) y que se espera que la audiencia televisiva total supere los dos mil millones de personas (había sido 1.120 millones en 2019).

