Los adolescentes de hoy en día quieren interactuar tanto con el contenido como con quienes están detrás
En su último informe, Ipsos reveló las cinco tensiones que viven los adolescentes, y demostraron que no son muy diferentes a las de las otras generaciones: se trata de conexión de marca, importancia de la salud física y mental, redes sociales, la nostalgia de los tiempos pasados que no se vivieron y los cambios climáticos y económicos.
Al estar tan empapados por el mundo digital, los adolescentes han adquirido un lente que les permite ver al mundo de otra forma que a las generaciones más viejas. De este modo, su relación con el universo, con la gente y con las marcas es diferente a como se ha conocido años atrás. A partir de esto, Ipsos realizó un informe en el que analiza la evolución de las creencias, actitudes y comportamientos de los adolescentes en el contexto actual de redes sociales, cambio climático e inestabilidad económica, y destaca las transformaciones que las marcas deben considerar para fortalecer su conexión con el público joven.
Según este estudio de Ipsos, se identifican cinco tensiones clave que las marcas deben considerar para crear conexiones significativas y auténticas con los jóvenes: el equilibrio entre la salud mental y física, la influencia positiva en redes sociales, la comunicación auténtica y oportuna, el fomento de la educación y formación, y la construcción de un futuro prometedor.
Estas tensiones representan oportunidades valiosas para que las marcas generen conversaciones auténticas y fortalezcan su vínculo con este público. En primer lugar, se destaca la tensión entre la salud mental y física, donde las marcas pueden promover un bienestar integral al ofrecer recursos y apoyo para ambas áreas. La pandemia promovió mucho el discurso de la salud, y se equipara la mental con la física.
En segundo lugar, la influencia de las redes sociales: es esencial que las marcas utilicen su plataforma para fomentar interacciones positivas, combatir el ciberacoso y promover un uso responsable de las redes. Además, deben evitar comunicar mensajes vacíos o oportunistas, y hablar solo cuando tengan algo significativo que aportar, ya que esta generación rechaza la superficialidad. En cuarto lugar, el valor de la formación: proporcionar oportunidades de desarrollo profesional o temático puede resonar positivamente entre los jóvenes. Los adolescentes quieren interactuar tanto con el contenido como con quienes están detrás; es decir, con las marcas o con el CM. Por su parte, uno de cada cuatro jóvenes se considera creador de contenido de video, lo que representa una gran oportunidad para las marcas.
Por último, la tensión entre pasado y futuro: las marcas pueden inspirar esperanza mostrando cómo están contribuyendo a la construcción de un futuro mejor a través de iniciativas de sostenibilidad, innovación social o apoyo comunitario.
Las relaciones de los jóvenes están cambiando, tanto con las marcas, los contenidos, como con sus propias identidades. La solución para esto, según Ipsos, es la interseccionalidad para la estrategia de marca, en un mundo donde las identidades jóvenes están fragmentadas. Esta estrategia es la capacidad de abordar los problemas desde una perspectiva integral, evitando simplificar o ignorar las realidades complejas y diversas.





