Murilo Marques: “La hospitalidad es profundamente humana y también pasa detrás de la barra”
Campari Academy abrió un nuevo programa en Brasil. Se trata del curso para bartenders especializados y aficionados que buscan adentrarse en el mundo de la coctelería. El entrenamiento consta de un nivel básico, inicial y avanzado. Además, también hay una gran comunidad en la plataforma y hasta una miniserie documental curada por Mónica Berg.
Campari Academy se ha posicionado como una plataforma de referencia para la educación en el mundo de la coctelería. ¿Cuál fue la visión inicial detrás de esta iniciativa y cómo ha evolucionado desde su lanzamiento?
La coctelería se encarga de mezclar espirituosos y, dentro de esta industria, nuestra visión se enfoca en cómo aportar algo a la comunidad, por un lado. Y por el otro, en darle a nuestros consumidores, clientes y entusiastas del mundo de la coctelería la posibilidad de trabajar con destilados. Justamente, esas son las principales ideas creativas detrás de un departamento educacional enfocado en el mundo de los destilados. Uno de los insight que surgieron de esta iniciativa es que existen una cantidad de “googleadores” que buscan contenidos online y buscan siempre el mismo trago, el mismo cóctel, aunque con recetas distintas. Hoy por hoy trabajamos en busca de un patrón, recetas clásicas que nos inspiran. Existe un pequeño libro llamado International Bartender's Association, en el que están los principales clásicos. Nuestra propuesta se basa en cómo poder trabajar con ellos de una forma certificada. Si somos experts, es necesario tener el conocimiento y que ese contenido esté disponible de forma gratuita para todas las personas que buscan aventurarse en el mundo de la coctelería, e incluso para los experts que buscan profundizar en él aún más.
¿A qué audiencia está dirigido el programa Campari Academy?
En un principio, el foco principal de Campari Academy es el bartender, por supuesto. Creemos que es dentro del bar en donde las personas experimentan su primer cóctel, porque está garantizado de que ahí hay un profesional que lo sabe hacer y mezclar para entregar una buena experiencia. En definitiva, es una fuente de contenido y de ayuda para los bartenders. Sin embargo, en una segunda instancia, está dirigido a los consumidores que se animan a hacer tragos dentro de sus casas para sus amigos o invitados. Para ellos, tenemos un contenido básico e introductorio, con recetas e instrumentos necesarios para realizar los tragos. Para que así, progresivamente, avancen a un nivel más avanzado, hasta llegar a la categoría de bartender y entonces acceder a los contenidos más experimentados.
¿Cómo fue la estrategia de regionalización de Campari Academy?
El objetivo es igual en todos los países. A nivel global, nuestro trabajo es hacer un contenido educacional que capture la atención –y el corazón– de los profesionales de la coctelería, que son los bartenders, y también la de los consumidores. Sin embargo, existen diferentes niveles de coctelería en cada país. Cuando hablamos de Europa, por ejemplo, hablamos de un nivel mucho más avanzado que América Latina. Por eso, el contenido profundizará más en coctelería molecular, por ejemplo, en técnicas de sous vide y otros procedimientos más relacionados con la gastronomía. En el momento en que lanzamos Campari Academy, –ya estamos en el quinto o sexto año– Brasil estaba en un nivel que podría llamarse intermedio. También, tenemos en cuenta el tipo de destilado que hay en cada país. En Brasil no existen ciertos destilados, licores específicos o categorías de mezcales, por lo que no podemos indagar en estos tipos de contenido. Acá en Brasil hablamos mucho más de la cachaça y, por fuera del país, no se maneja casi nada de esta bebida; o como el caso del vermú, que en Brasil existe, pero no tan profundizado como los europeos o los argentinos. También sucede lo mismo con el caso del tequila y del whisky. Estados Unidos se enfoca bastante en el bourbon que Brasil que, aunque sí tenemos el contenido, es en un nivel más inicial. Esto se da porque tampoco es una categoría extremadamente importante para los brasileros. Así se mide y se trabaja la temperatura del contenido en cada país. En síntesis, esto es lo que diferencia las categorías específicas de cada país y la profundidad de la conversación en mixología.
De todas formas, lo que no varía es la línea de comunicación. Cuando se habla de Campari Academy, se habla exactamente de lo mismo en Estados Unidos, en Brasil o en Europa, con la diferencia de que aportamos la realidad de la coctelería de cada país.
¿Qué condiciones tiene que reunir un país para inaugurar una Campari Academy si es que las hay?
Además de la madurez del mercado, hoy en día hay ciertos países en los que Campari no tiene oficinas, con lo cual el equipo de trabajo es de por sí es reducido. En esos lugares no hay una estructura de Campari Academy representante. Un ejemplo de ello sería Perú, donde no tenemos una estructura, pero sí a alguien que hace un trabajo de advocacy. De todas formas, sigue siendo un nivel de capacitaciones muy básico, en el que se visita a los clientes y se les enseña a hacer Aperol Spritz, un Negroni, pero no hay un plan de relacionamiento profundo con estos bartenders, ni actividades que vayan más allá de lo que es capacitaciones básicas. Repasando, es necesaria cierta madurez del mercado, tener un equipo unificado y, también, trabajar con un portafolio extenso. Es decir, si en un país hay sólo dos o tres categorías, no hay un portafolio real que autorice a abrir un programa, porque no hay materiales con los que trabajar dentro de la coctelería. Si en el país no están nuestros productos, no vamos a trabajar con los de la competencia.
¿De qué forma manejan la contradicción entre ofrecer un entrenamiento en coctelería y un consumo y un servicio responsable, que es uno de los valores de la marca?
Cuando trabajamos en la industria de destilados, lo primero que tenemos que tener en cuenta son los valores éticos, justamente, consumo responsable y saber manejar y trabajar el nivel de alcohol de las bebidas. Esto es un must have que todo camparista –como nos llamamos a los que trabajamos en Campari– debe seguir cuando ingresa a la compañía. Cuando trabajamos en esta industria, la línea entre consumo responsable y servicio es muy tenue, por eso hacemos capacitaciones internas con nuestros colaboradores de forma recurrente a lo largo del año. Dentro de ellas, Campari sigue la política de trabajar la comprensión de los efectos del alcohol y las unidades de alcohol. En otras palabras, cómo identificar los estados de embriaguez y cómo tratar el consumo responsable. En la actualidad hablamos mucho del concepto de “armonización” y se relaciona con nuestra línea de aperitivos que ya trabaja un low alcohol percentage (productos que tienen 11%, 18% o menos de 40% de alcohol), a diferencia de nuestros espirituosos fuertes. Además, en paralelo trabajamos con la alimentación, es decir que los tragos van acompañados de una comida para ayudar al consumo responsable. Por último, también focalizamos en el consumo de agua entre trago y trago.
Hay una tendencia en la generación Z de consumir bebidas con menos graduación alcohólica, ¿cree que la tendencia generacional impactó en Campari Academy?
Lo que vemos hoy en día es que prima el conocimiento y una mayor preocupación de esta generación por una vida más saludable. Es fenomenal. Dentro de la industria, es algo que siempre buscamos y, por eso mismo, nuestras categorías de aperitivos trabajan con porcentajes alcohólicos inferiores, alrededor del 25% y 30%. Trabajamos con tragos que tienen Aperol Spritz (de 6% a 8%) y otros como Campari Tonic (con un máximo de 12%). El foco de nuestro portafolio está puesto en estos cócteles. Por lo tanto, creo que sí trabajamos con una conciencia cada vez más elevada de lo que es consumo responsable. Además, el fin de hacer cócteles con menor graduación alcohólica también obedece a que la gente pueda disfrutar sabores más complejos, que es en realidad lo que buscan las personas: una experiencia.
La serie documental “Perspectivas” de Campari Academy ofrece una mirada profunda de la coctelería desde distintas voces alrededor del mundo. ¿Qué papel juega este tipo de contenido en la estrategia de marketing del grupo?
La serie tiene un papel importante al momento de traer contenido educacional de verdad, basado en una curaduría hecha por Mónica Berg, que viaja por el mundo y cuenta sus experiencias. Hoy en día es la personalidad más influyente dentro del mundo de la coctelería. Su rol principal –y el de este contenido generado por ella– es iniciar una charla. Hacemos un trabajo de búsqueda de tendencias, tópicos, tecnología dentro del bar, regionalidad y bartenders para comprender cómo la cultura impacta en la sociedad local. Traemos esos tópicos y producimos mini documentales que tienen como objetivo iniciar una charla.
Por ejemplo, podemos preguntarnos, “¿cómo impacta la coctelería a los productores locales?”. Y boom, tenemos un mini productor de fresas o de naranjas que trabajan exclusivamente con este tipo de bar que a su vez trabaja un drink muy fuerte y regional. Ahí generamos contenido. Siempre buscamos que tenga conexión con el momento y, por supuesto, que se adapte a cada país para generar conversaciones con la comunidad local.
Según su LinkedIn, se formó en hotelería. ¿Existe alguna relación entre su formación académica y el marketing que hace hoy en día?
Antes de empezar hotelería, hice ingeniería y no me identifiqué para nada con ella, porque justamente lo que me encanta de la profesión que elegí para mi vida es la parte del servicio. Lo primero que te enseñan en hotelería es a comprender a tu cliente y a que estás ahí para servir e intentar de todas las formas gratificarlo, lograr que esté a gusto con la hospitalidad. La hospitalidad para mí es profundamente humana y esto también pasa detrás de la barra. Es decir, por más que el cóctel sea espectacular, tiene que tener la parte del servicio, del encantamiento. Esto viene de la hospitalidad. Por ejemplo, si te sirven un cóctel o una comida fenomenal, pero tuviste un servicio malísimo, la conclusión que sacarás es que fuiste maltratado. Creo que es fundamental que, además de un buen cóctel, entendamos el rol del bartender, cuál es su principal función y cuál su responsabilidad, o sea, preocuparse por el cliente, cuidarlo. Así también es como se administra el contenido de Campari Academy, no sólo desde lo técnico, sino desde la integralidad del papel del bartender.
En definitiva, no se trata de servirle un montón de tragos al cliente para ganar más dinero, al revés, se trata de cuidarlo. Si tu cliente se emborracha, puede llegar a tener un accidente y tú fuiste el responsable de eso, tu barra fue la que sirvió cócteles hasta llegar a ese punto. Eso es lo que importa cuando hablamos de esta industria: trabajar con amor, con pasión, con cariño. La gente viene a nuestros establecimientos y consume nuestros productos como parte de una celebración y esta celebración tiene que hacerse con respeto, con hospitalidad.




