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Lunes 22 de septiembre de 2025 | LA PRIMERA LÍNEA DE PRODUCTOS INFANTILES DE LA MARCA

Lina Hoyos: “Los consumidores buscan conversaciones más profundas, más humanas”

La marca de café colombiano Juan Valdez anunció su nueva línea de productos infantiles. En el marco de este lanzamiento, la directora de mercadeo habla de aquello que inspiró la nueva colección —las funcionalidades y los paisajes caficultores que la caracterizan—, las maneras de hablarles a generaciones más jóvenes y cómo mantenerse relevante a lo largo del tiempo.

¿De qué manera la nueva línea infantil integra los valores de la marca?
Durante el proceso de creación de esta línea buscamos conectar con los niños y audiencias jóvenes y, a su vez, buscar un vínculo entre ellas y la cultura cafetera. Creíamos que la mejor forma de hacerlo era a través de compartir su cotidianidad y de estar presentes en esos momentos que vivimos desde chiquitos. Fue eso lo que nos inspiró a construir esta colección y a diseñarla con ilustraciones especiales enfocadas e inspiradas en los paisajes cafeteros. De alguna manera, buscábamos promover esa cultura y que las generaciones más jóvenes entiendan lo que significa el café para Colombia, como consumidores finales, pero también a través de la conexión con sus padres que buscan que sus hijos se conecten con la naturaleza. Por último, decidimos enfocarnos en la caficultura desde un lugar diferente, uno que sea más atractivo, dinámico e interactivo.
Sin dudas, esta línea de productos se vincula con nuestro objetivo: ser una marca premium que promueve la educación y el café en Colombia y en el mundo.

En la página de Juan Valdés aparece uno de los valores fundamentales para la marca, la colombianidad. En ese sentido, ¿cómo piensa que se narra este concepto en un consumidor aún en desarrollo, como lo son los niños?
La colombianidad se expresa a través de las ilustraciones, que contienen elementos inspirados en la flor del café, en animales autóctonos que forman parte del ecosistema cafetero, en las montañas, en todo lo que representa al país desde la industria caficultora. Logramos que todos estos símbolos colombianos se expresen de manera que puedan conectar con los niños. Pienso que lo más lindo del proceso creativo de esta colección es que pudimos transmitir esa colombianidad desde una narrativa y unos códigos a partir de la cual los niños se sienten interpelados. Todo lo que se observa en la colección es inédito. Se trata de un concepto gráfico nuevo bajado para que ellos conecten y quieran usarlo, entenderlo y que, en simultáneo, fomente la exploración de la caficultura. En definitiva, la colección no busca imponer la colombianidad, sino conectar con el consumidor y hacerlo parte de la historia de nuestro país.

Juan Valdez lleva más de 60 años en el país, ¿cómo hace la marca para mantenerse relevante para las nuevas formas de consumo?
Pienso que esta nueva colección se apalanca en nuestro propósito por innovar. La forma en que una marca puede construir atemporalidad es siempre a través de la innovación y de encontrar un momento de consumo relevante para los más jóvenes. En ellos, nuestro objetivo es resolver una tensión, un problema, y hallar así una necesidad para poder conectar con las nuevas audiencias.
En definitiva, se trata de estar al pie del cañón de la innovación, la comunicación y de encontrar esos pain points relevantes para las audiencias jóvenes. A su vez, es necesario que esos puntos  de dolor tengan sentido para la marca. Siempre debemos preguntarnos cómo podemos resolver esas tensiones y crear narrativas que hagan sentido para el consumidor, pero también para la marca. La idea no es entrar en territorios de manera forzada, sino encontrar tensiones y necesidades que podamos resolver y a partir de las cuales podamos construir una narrativa que nos permita esa atemporalidad. 
Juan Valdés es una marca que le habla a una audiencia muy amplia. Al ser una marca insignia del país y al buscar, a su vez, la globalización de marca en el mundo es fundamental hallar fuentes de innovación e inspiración para conectar con las audiencias jóvenes.

¿De qué conversaciones forma parte el nuevo lanzamiento de la línea infantil? ¿A qué necesidades atiende?
El diseño de la línea está inspirado en la cotidianidad de los niños. Es por ello que hay artículos pensados para que usen durante su exploración del mundo, desde indumentaria hasta elementos útiles para llevar y jugar a la vez, como los termos. Nuestro objetivo es dar una mano para que esos niños puedan conectar con la naturaleza y de ahí también las ilustraciones inspiradas en el mundo cafetero.

¿Cuáles piensa que son las particularidades del mercado colombiano a tener en cuenta para crear una campaña y a qué tipo de sensibilidad piensa que responde mejor?
Hoy por hoy, el consumidor colombiano y en general el consumidor global busca campañas que conecten con sus emociones de manera auténtica. Busca cierta profundidad en las conversaciones, una profundidad más humana. En particular, el consumidor colombiano viene de una época de mucha narrativa de desempeño funcional del producto. Sin embargo, la calidad es un aspecto que está saldado. Es a partir de allí en adelante que el consumidor colombiano busca experiencias en las marcas. En el caso del café, hablamos de que no vendemos un producto, es más que un producto, es una experiencia que detona emociones, sensaciones, y percepciones. En definitiva, el consumidor responde a un nivel más avanzado de marketing: espera que una marca, además de tener una propuesta de experiencia superior, conecte con causas reales y narrativas de impacto. Pienso que es así porque los consumidores no quieren ser un número más, sino aportar algo realmente, más allá del producto, comprometerse con una causa. 
Las marcas tenemos la responsabilidad de conectar con los consumidores en Colombia y en el mundo que buscan mucho más que la venta y compra de un producto. Es lo que hace más desafiante el marketing, poder hablar de propuestas más completas de valor que se diferencien y que vayan más allá de la funcionalidad de un producto.