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02 oct 2025 | COLUMNA ESPECIALIZADA

Por qué las marcas deberían alinear datos y creatividad desde el inicio

El director de análisis de Luquire explica por qué las campañas creativas se nutren de los datos, incluso, desde su conceptualización. Derriba el mito de que se utilizan únicamente como formas de medida de éxito y levanta las banderas de que también es necesario medir el fracaso, para convertirlo en activos futuros. Además, afirma que una marca necesita hablar el idioma de su consumidor y no al revés, y que esto se extrae del vínculo entre creatividad y datos.

Matt Kaupa
Director de análisis en Luquire

A primera vista, “datos” y “creatividad” parecen opuestos. Uno ama la estructura, el otro el color. Uno se obsesiona con los decimales, el otro con las elipsis. Pero cuando se unen, los resultados pueden ser sorprendentes. Y el mejor trabajo sucede cuando colaboran desde el inicio, no cuando los datos aparecen al final para juzgar. He aquí cómo llegar allí.

No espere hasta después del lanzamiento
A menudo, los datos son invitados a la fiesta sólo después de que una campaña ya está en el mercado. En ese punto, sólo sirven para calificar el trabajo, no para darle forma. Datos y creatividad son dos ingredientes del mismo plato. Si prueba la sopa una vez servida, puede quejarse del sabor, pero perdió la oportunidad de sazonarla.

Estrategia: involucre a los analistas en la conceptualización. Los conocimientos sobre la audiencia —demográficos, psicográficos, comportamientos, incluso reacciones a campañas anteriores— pueden moldear el tono, el formato y la dirección narrativa desde el primer día. Si usted quiere medir el éxito, ¿por qué no permitir que la medición ayude a guiar la estrategia?

Ejemplo: ¿quiere hablar con madres ocupadas en Charlotte? No adivine. Vea con qué interactúan realmente a las diez de la noche. ¿Quiere posicionar una marca como “premium” pero “cercana”? Deje que los datos emocionales muestren las palabras que ellas usan, no las que usted desearía que usaran.

Hable con las palabras de la audiencia
Cada marca tiene su propio vocabulario, pero si su audiencia no habla ese idioma, básicamente le grita a la nada. No importa cuán ingenioso sea su texto si nadie lo entiende, o peor, si se siente llano, vacío.

Estrategia: incorpore en el guión de redacción los principales términos de búsqueda orgánica y comentarios en redes sociales. Use sus palabras, no las suyas.

Ejemplo: en industrias como la salud o las finanzas, el lenguaje experto no siempre se traduce. ¿Otolaringología? Para la gente común, eso es simplemente un otorrino.

No ignore a los perdedores de las pruebas A/B
Todos aman a un ganador, pero las versiones perdedoras de una campaña suelen ser mucho más interesantes. Muestran dónde los instintos chocaron con la realidad: y esa tensión es donde nacen las nuevas ideas.

Estrategia: trate cada prueba como un laboratorio de aprendizaje, no sólo como un marcador. Cada versión tiene una historia que contar, ya sea sobre lo que hay que hacer o lo que hay que evitar.

Ejemplo: a veces los hallazgos provienen de un único dato extraño. ¿Por qué esa versión se disparó en Wisconsin? No tenía nada que ver con el queso, ni con equipos de fútbol sobrevalorados (¡skol!).

Deje que los tableros de control cuenten una historia
Los tableros de control no tienen que ser dolorosos. Pero seamos honestos: casi siempre lo son. Son densos, feos y diseñados para quienes ya viven y respiran números. ¿Y para los demás? Son más un castigo que un recurso.

Estrategia: diseñe las visualizaciones de reportes junto a diseñadores para que sus tableros sean tan atractivos como sus campañas. Cuando los datos se ven como una historia, la gente los usa de verdad. Además, haga que los hallazgos sean “a prueba de errores”: estructure datos y visuales de modo que reduzcan al mínimo las suposiciones —sobre todo las equivocadas— que su audiencia deba hacer.

Ejemplo: imagine que su tablero de medios se pareciera menos a una hoja de cálculo explotada y más a una infografía —resaltando tendencias, contando una narrativa y destacando el “¿y qué?” de un vistazo. Un cliente dejó de ignorar sus reportes por completo cuando reformulamos su tablero mensual como si fuera un storyboard de campaña. De repente, el CFO no sólo toleraba los datos: los citaba en las reuniones.

Convierta la retroalimentación en combustible
Las marcas recogen montañas de comentarios pero rara vez los usan para algo más que un “bien hecho” o un “inténtelo de nuevo”. ¿Y si, en lugar de tratarlos como una boleta de calificaciones, los tratara como materia prima? Los clientes básicamente le escriben el texto publicitario todos los días.

Estrategia: use herramientas de escucha en tiempo real para transformar respuestas de encuestas o reacciones en redes sociales en contenido iterativo de campaña.

Ejemplo: imagine un anuncio armado directamente a partir de los comentarios de los clientes. O una campaña cuyo texto provenga enteramente de lo que la gente dice en línea.

Haga cierres más inteligentes
Cuando la campaña termina, la mayoría pasa a lo siguiente. Pero el cierre es donde está el tesoro oculto. Vaya más allá de “qué funcionó” y profundice en el porqué, porque son esas respuestas le preparan para la próxima victoria.

Estrategia: el análisis de clústeres puede revelar nuevos segmentos de audiencia. Los patrones de desempeño pueden desafiar supuestos. Tal vez a la generación Z sí le guste el formato largo, sólo que no cuando empieza con fotos de producto.

Los datos no deberían perseguir a la creatividad, y la creatividad no debería esperar a los datos. El trabajo más interesante ocurre cuando ambos equipos son copropietarios del problema desde el inicio. Recuerde que los datos no son sólo números. Así como necesitamos hablar el idioma de nuestra audiencia, también necesitamos hablar el idioma de los creativos. Incorpore datos cualitativos —comentarios en redes sociales, búsquedas orgánicas, reseñas, encuestas— para asegurarnos de no perder el bosque por mirar los números.