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14 oct 2025 | DEL RUIDO A LA CONEXIÓN PROFUNDA CON LOS CONSUMIDORES

Por qué la conexión emocional —y no la atención— definirá el futuro de las marcas, por Paulina Fagoaga

La business delivery and integration director de Samy México habla sobre el papel que han tomado las audiencias a partir de la diversificación de plataformas. En sus palabras, los consumidores ya no sólo son receptores de información, sino que se definen como exploradores activos que buscan sumergirse en las comunidades que las marcas forman. Para ello, las marcas deben migrar hacia una estrategia que cree ecosistemas integrales.

Paulina Fagoaga
Business delivery and integration director de Samy México


Vivimos en la era algorítmica. Una época en la que las plataformas han redefinido cómo nos conectamos, donde la exploración no termina nunca y en la que los contenidos compiten en una carrera invisible por ser visibles. Las plataformas han pasado de facilitar la socialización y el consumo entre pares, a fomentar la interacción y la exploración global. 

Así, las audiencias ya no son receptores pasivos: son exploradores, creadores y curadores de su propio universo digital, la comunicación ahora es bilateral y esperan que las marcas respalden sus estilos de vida para cocrear la cultura. 

Esta evolución ha acabado con el “consumidor tradicional”. Hoy, los usuarios no sólo navegan con facilidad, sino que lo hacen sin fricciones entre anuncios, podcastinfluencers, memes, tutoriales y branded content. Estos no son compartimentos estancos, sino que forman parte de un mismo ecosistema. Se conectan con el contenido de maneras diferentes, pero siempre exigen cercanía, autenticidad y relevancia. Y no sólo compran productos: descubren y se integran en comunidades, identidades y culturas. Los consumidores incluso se vuelven embajadores de las marcas que consumen o pueden ser voz para expresar inconformidades en un entorno donde toda opinión vale.

Aquí está el verdadero reto para las marcas: la atención ya no basta. La conexión es la nueva moneda.


De la notoriedad a la afinidad

Sí, las marcas siguen necesitando visibilidad y ventas. Pero en un ecosistema social fragmentado y acelerado, las estrategias basadas únicamente en exposición están condenadas al olvido. Las campañas que sólo buscan unos segundos de atención desaparecen tan rápido como llegaron.

Los ganadores serán los que construyan afinidad. Está demostrado: los consumidores que se sienten emocionalmente conectados con una marca son el doble de valiosos que aquellos que sólo están “satisfechos”. La conexión impulsa lealtad, apoyo y relevancia cultural. 


De los embudos a los ecosistemas

Para construir relaciones significativas y duraderas, el marketing debe evolucionar, dejar atrás los embudos lineales y pasar a ecosistemas contiguos de engagement. No se trata de pedir al consumidor que simplemente “vea y compre”, sino de crear ciclos donde descubra, interactúe, adquiera, recomiende y se vincule con la marca a largo plazo.

Los enfoques tradicionales que se construyen en torno a las campañas de awareness y performance con anuncios de TV y prensa en silos, grandes producciones y un enfoque genérico, poco personalizado ya no son suficientes. Hoy, los enfoques modernos se centran en construir mensajes, experiencias y recorridos que sean dirigidos a audiencias específicas de forma personalizada, integrada y adaptable. Cuando nuestro mundo es dinámico, nuestro marketing también debe serlo.

Este cambio exige un enfoque human first. No advertising first. No reach firstHuman first.

Entender: escuchar las conversaciones a través de herramientas de investigación para entender qué valores mueven a la audiencia. Es el consumidor el que escribe el brief

Definir: construir estrategias a partir de necesidades reales de los usuarios, no de aspiraciones de marca. Mezcle plataformas, herramientas, espacios y lugares, y cree un recorrido unificado, centrado en lo humano.

Crear: generar historias, experiencias y colaboraciones culturalmente relevantes, que inviten a participar y cocrear. Apóyese en el storytelling, la colaboración con creadores, la localización, la interacción con la comunidad y la cocreación.

Optimizar: medir emociones —afinidad, sentimiento, resonancia— más allá de clics y conversiones para comprender realmente el impacto y adaptar en consecuencia los mensajes y la segmentación.


Lo que significa realmente
En un mundo sobresaturado de contenido, ser la marca más ruidosa no garantiza impacto. El futuro pertenece a las marcas que más conectan, aquellas que no sólo se ven, sino que también se sienten.

Para los CMOs y los marketers, este es el gran desafío de nuestro tiempo: dejar de perseguir notoriedad para empezar a cultivar afinidad. Porque hoy, la relevancia no se trata sólo de visibilidad. Se trata de significado. Se trata de hacer que las marcas importen.