Felipe Carrasco: “Chile actúa, colabora y transforma con propósito”
El director de marketing de la Fundación Imagen de Chile dialogó con Marketers by Adlatina para pasar revista a su rol al frente del posicionamiento global de un país que apuesta a explotar comunicacionalmente sus innumerables virtudes.
Está por cumplir dos años al frente del marketing de la marca Chile. La imagen corporativa de un país suele estar compuesta por dos variables: por un lado lo que piensan o sienten los propios habitantes sobre su propio país y, por otro, lo que el nombre de ese país genera entre los turistas (actuales o potenciales) que viajan o pueden viajar a su territorio. ¿El trabajo de marketing con la marca Chile incluye esos dos frentes? ¿De qué manera se manifiesta cada uno?
Sí, absolutamente. En Marca Chile entendemos que una marca país sólida debe construirse tanto desde dentro como hacia fuera, porque lo que proyectamos internacionalmente sólo tiene fuerza si nace de una convicción interna compartida.
Por eso trabajamos en dos frentes integrados.
En el ámbito interno, nuestro foco está en generar coherencia, orgullo y sentido de propósito. Lo hacemos a través de una colaboración permanente con instituciones públicas, gremios, empresas, embajadas y organizaciones que también promueven la imagen del país en el exterior. Buscamos que todos hablen con un mensaje común: los aportes concretos que Chile puede hacer al mundo. Esa coherencia interna nos permite proyectar una narrativa única, donde distintas voces refuerzan un mismo propósito. Es por esto que en toda instancia de posicionamiento interno acuñamos la frase: “Chile lo construimos entre todas y todos”.
Además contamos con un programa de licenciamiento llamado Made by Chileans, en el que productos y servicios pueden hacerse parte de esta comunidad y así usar el sello de marca Chile, que claramente es más que un sello, es la expresión del esfuerzo y compromiso de un país que apuesta por un mejor futuro. Made by Chileans es un símbolo de nuestra identidad y de los valores que nos unen.
Externamente, desde marketing traducimos ese relato en campañas y contenidos que muestran lo que Chile es y lo que aporta al mundo. Nuestra mirada se centra en hacer un match entre lo que los países buscan hoy —sostenibilidad, energía limpia, innovación, cultura con propósito— y lo que Chile puede ofrecerles desde su realidad local, pero con impacto global, lo que sin duda se refleja en cómo los turistas nos ven y nos eligen.
Una marca país no se construye sólo con slogans; se construye con coherencia, colaboración y la capacidad de ofrecer soluciones locales que pueden transformar el mundo.
Esa conexión entre identidad y aporte es lo que nos diferencia: Chile no sólo comunica lo que tiene, sino cómo sus acciones, su ciencia, su energía, sus paisajes, su gastronomía y su gente están ayudando a construir un futuro más sustentable y humano.
¿En qué aspectos se destaca Chile en comparación con los demás países de la región y cuáles de sus virtudes propone potenciar desde su dirección de marketing para fortalecer la imagen del país?
Chile se destaca por algo que pocos países de la región pueden combinar con tanta consistencia: una institucionalidad sólida, una vocación real por la sustentabilidad y una capacidad de innovar desde los extremos de su geografía con impacto global.
Desde el área de marketing buscamos justamente mostrar esas virtudes con evidencia, porque la reputación se construye con hechos, no con discursos.
Hoy Chile es reconocido como el país más competitivo de América Latina, según el IMD World Competitiveness Ranking 2025, lo que refleja una gobernanza eficiente y estabilidad económica sostenida. En el Nation Brands Index de Anholt, avanzamos tres posiciones en 2024, con mejoras notables en las dimensiones de gobernanza, inversión y personas, lo que demuestra que la percepción internacional está respondiendo positivamente a lo que proyectamos.
Además, somos uno de los países líderes en energías limpias y transición verde: más del 60% de nuestra matriz eléctrica proviene de fuentes renovables, y los proyectos de hidrógeno verde en el norte y sur de Chile nos posicionan entre los actores más competitivos del mundo en ese campo. También destacamos en protección ambiental, con más del 40% de nuestra zona económica exclusiva marina bajo resguardo, lo que nos convierte en un referente de conservación oceánica en la región.
Chile no sólo dice que es confiable: lo demuestra con datos, con políticas y con resultados medibles. Nuestro desafío es traducir esa credibilidad en una historia que inspire y conecte emocionalmente con el mundo. Por ejemplo, como lo hacemos con la submarca Chile País de Mujeres, en el que a través de diversas historias mostramos nuestras fortalezas de manera concreta y cómo luchamos como sociedad por la equidad de género.
Buscamos que la gente esté al centro de nuestra comunicación.
Desde marketing buscamos amplificar esa historia: un país que combina confianza institucional con compromiso ambiental y creatividad aplicada. Nuestro rol es conectar esos atributos con las necesidades reales de los mercados: sostenibilidad en Europa, innovación y energía en Asia, seguridad alimentaria y cultura con propósito en América.
¿Qué campaña publicitaria han lanzado o están por lanzar en 2025?
En 2025 estamos desarrollando una nueva campaña internacional que busca mostrar a Chile no sólo como un país con aspiraciones, sino como un actor que aporta al mundo con hechos concretos y resultados reales.
El foco estratégico está en conectar lo que somos con lo que hacemos: un país que transforma su ciencia, su energía, su creatividad y su territorio en soluciones globales que mejoran la vida de las personas.
No se trata sólo de comunicar datos —como nuestro liderazgo en energías limpias, ciencia astronómica o conservación oceánica—, sino de mostrar las historias humanas detrás de esos logros. Cada número, cada ranking, tiene un rostro y una causa.
Queremos que el mundo vea a Chile no como un destino lejano, sino como un país que actúa, que colabora y que transforma con propósito.
Esta campaña refuerza la coherencia entre el propósito de la marca y las grandes conversaciones globales de hoy: sostenibilidad, innovación y confianza. En un mundo que exige acción, Chile comunica desde la evidencia, pero emociona desde su gente.
El último video de marca país es de 2024, con guión interno, concepto y producción de Notable y material del banco audiovisual de Marca Chile.
Usted se formó como creativo en la Universidad del Pacífico y sus primeros años como profesional de la comunicación fueron en el departamento creativo de una agencia. ¿Cómo fue su recorrido personal hasta llegar a ser hoy un marketer?
Mi formación fue en creatividad, pero muy temprano entendí que la creatividad sin estrategia se queda corta. Desde mis primeros años en agencias me interesó no solo generar ideas, sino entender por qué una marca debía decir algo y para qué lo hacía. Ese interés fue lo que me llevó a incorporar progresivamente el enfoque de marketing a mi forma de trabajar.
El cambio más profundo llegó en mi etapa en TVN, donde como director creativo pasé de ejecutar ideas a construir estrategia. Empecé a diseñar briefs, a definir objetivos y a liderar procesos creativos junto con agencias externas, articulando la mirada del área de marketing. Fue ahí donde realmente me formé como estratega, aprendiendo a conectar la visión creativa con resultados concretos y con la reputación de una marca.
En TVN entendí que la creatividad es mucho más poderosa cuando nace de una estrategia clara; y que un buen marketer no sólo comunica bien, sino que logra que cada pieza tenga un propósito.
Esa evolución —de la idea al propósito, del concepto a la estrategia— es lo que me llevó a asumir el desafío de Marca Chile: un espacio en el que puedo unir ambas visiones, la creativa y la estratégica, para construir no sólo campañas, sino una narrativa país coherente, contemporánea y sostenible en el tiempo.
¿Qué expectativas le genera la posibilidad de utilizar programas de inteligencia artificial en su actividad? ¿Qué encuentra a favor y qué en contra?
La inteligencia artificial es hoy una herramienta transformadora para el marketing institucional, capaz de multiplicar nuestra capacidad de generar contenidos y de adaptar mensajes a distintos públicos y formatos con una rapidez que antes parecía imposible. Nos permite optimizar medios, escuchar y procesar grandes volúmenes de datos, detectar tendencias emergentes y personalizar experiencias, ya sea para un inversor que requiere información técnica o para un público general que busca emoción e inspiración. Pero, al mismo tiempo, exige un uso consciente: automatizar demasiado puede diluir la voz auténtica de la marca país, y depender únicamente de algoritmos sin juicio humano pone en riesgo la credibilidad, la ética y la conexión real con las personas. La clave está en equilibrar: usar la IA para escalar y optimizar, pero siempre dejando que la creatividad, la sensibilidad y la mirada humana guíen el mensaje, porque al final, lo que hace que Chile conecte con el mundo no son los datos, sino las historias que contamos y cómo emocionamos con ellas.
Ahora la clave está en ver si estas respuestas fueron creadas por la IA o por mí.
¿Qué creen?



