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Miércoles 22 de octubre de 2025 | HAY DOS CAMINOS: ABRAZAR LA DIVERSIDAD O QUEDARSE AFUERA

José Miguel Migoya Iriso: “Es universal, la gente quiere un producto funcional y que saque su mejor versión”

En una conversación, el director de marketing de Beiersdorf México habló sobre las formas en que los estándares de belleza han cambiado y la adaptación de la marca a ellos, el incremento del público masculino en la categoría y la evolución hacia una comunicación más técnica. Además, también comentó sobre su paso por Colgate Palmolive y cómo se vinculan ambas categorías.

¿Por qué piensa que las categorías de belleza y cuidado personal han migrado hacia un enfoque más realista del cuerpo humano y los estándares de belleza?
Creo que lo han hecho porque la sociedad ha evolucionado. Primero, como consumidores —y no como director de marketing, sino personalmente, como consumidor de un producto—, estamos mucho más empoderados. Esto es así porque nos encontramos en la era digital y significa que podemos encontrar marcas que vayan de acuerdo a lo que queremos. Lo que dio como resultado que las marcas tengamos que ser más auténticas y reflejar la diversidad en tipos de piel, de cuerpos, de personas, de actitudes, de vida, de estilos, etc. 
Hoy en día, la comunicación es horizontal, frente a frente con los consumidores. Si volvemos algunos cuantos años atrás, la comunicación de marca era más unilateral. Es decir, la marca lanzaba un comercial de treinta segundos y, en él, lo que hacía era decirte “así es como tienes que verte” y el estándar de belleza era tener ojos azules y la piel blanca. Todo eso cambió.
Como mencionaba antes, hoy, como consumidor, puedes elegir qué marca te interesa y cuál no, buscar una que se adecúe a la persona. También somos capaces de exigir. Eso a los marketers nos representa un desafío. 
Hay otro factor que influye, ya no sobre marketing sino sobre lo que es la belleza y la salud integral. Esta última, va mucho más allá de lo que nos marcan los dogmas. Ya no se trata de imponer una forma de “cómo tienes que verte”. Creo que es una de las cosas más bonitas de la evolución social. Ahora, somos capaces de aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y defectos. En este sentido, hay dos caminos para las marcas: o abrazas esta nueva percepción sobre el cuerpo humano o te quedas fuera de la cuadra.

En audiencias más jóvenes existe un incremento de consumidores masculinos en esta categoría. ¿Por qué piensa que hay un mayor interés por parte de este público al cuidado de su cuerpo?
Se trata de una transformación en la cultura. Crecimos en una sociedad en la que estaba mal visto que un hombre use cremas o que se cuidara. No era masculino, independientemente de su orientación sexual, de su nacionalidad, etc. Los estereotipos de la masculinidad han cambiado con el tiempo, precisamente, porque los hombres somos muy diversos. A la par, hemos desarrollado concepciones diferentes de lo que es la salud, la confianza y el cuidado personal. Es decir, hay algunos que lo hacen más, hay otros que menos, pero sin dudas es un abanico que se ha abierto y que presenta distintos matices. Hoy en día hay referentes mundiales, como Cristiano Ronaldo, que se cuidan mucho. También, es gracias a las redes sociales, la información y la inmediatez. Quiero decir, es más fácil acceder a los productos y ver que hay mucho más de lo que nos inculcaron como el estereotipo de la masculinidad. 
Por último, hay una mayor apertura y acceso del mercado global a productos de cuidado personal para hombres. Sin dudas, México no está a la delantera, aún queda mucho por explorar. Pero, por ejemplo, en Asia o Europa, es un mercado en crecimiento.

Durante estos últimos cinco años el consumidor se ha especializado e informado, se ha vuelto más exigente con el tipo de ingredientes que contienen los productos de belleza y cuidado personal. ¿Cómo hace Beiersdorf para seguirle el paso desde la comunicación?
En ese sentido, en Beiersdorf, contamos con la marca Nivea, por ejemplo. He sido muy afortunado de haber visto su evolución. Sin embargo, también es un desafío. Uno como marketer debe asegurarse de que la marca siga contando la misma historia luego de veinte años, con su tono y personalidad. Los consumidores buscan marcas de confianza, que tengan respaldo científico y que les hablen directamente. Para tomar la delantera, en primer lugar, es necesario asegurar que los productos funcionen y, en segundo lugar, ser honestos en lo que nuestras marcas hacen, en nuestras fórmulas y en cómo funcionan.
La gente valora muchísimo la honestidad y procuramos comunicarlo en diferentes medios, tanto en medios masivos como en las personas con quienes decidimos trabajar. Con esto último, me refiero al talento. Es decir, en nuestras campañas globales, por ejemplo, uno de los compromisos que asumimos es eliminar los retoques en los talentos. Otro de ellos es hallar representantes multiculturales, que tengan diferentes fenotipos de pieles. Por último, también, que todo lo que decimos esté avalado por científicos, dermatólogos y especialistas certificados. Además, cuando trabajamos con influenciadores —término por el que últimamente se inclinan—, nos enfocamos en buscar personas que estén alineadas con nuestros valores y con lo que la marca representa. Y viceversa, ellos buscan lo mismo de las marcas. En el momento en el que logramos ese match, es cuando se alcanza una conexión de valor con el consumidor.

Sobre la estrategia de comunicación, ¿a qué tipo de sensibilidades piensa que el mercado mexicano responde mejor en cuanto a belleza y cuidado personal?
Los consumidores mexicanos a lo que mejor responden es a la investigación, la transparencia y la honestidad. Es mejor ser sinceros y hablar de porcentajes reales que inflar los números para llamar la atención de la gente. Eso ya no funciona, el consumidor ya nos queda con lo primero que dicen las marcas. Sino que irá a investigar, cuestionará y probará el producto para ver si efectivamente tiene o no sentido. Responden al respeto y quieren que no se les mienta. La comunicación de hace algunos años que fomentaba creerse mejor que el otro no sirve. Ahora, las marcas debemos intentar que las personas desarrollen la mejor versión de sí mismas y apelar a ese tipo de conversación.

Durante su paso por Colgate Palmolive, trabajó en el área de crema dental. ¿Hay algo de esta experiencia que relaciona y utiliza para pensar en la comunicación de productos con los que trabaja hoy en día?
Creo que uno pensaría que el cuidado bucal y el de la piel no son tan cercanos, pero al final del día tenemos que recordar que le hablamos a un consumidor que busca eficacia. Es decir, quiere un producto que esté testeado científicamente. Pero, también, tanto en cuidado bucal como en el de la piel, la parte emocional tiene que estar presente. Es decir, trabajamos con la premisa de que el producto ofrece una cualidad para desarrollar la mejor versión de uno mismo. Es universal: la gente busca un producto que funcione, pero que también le brinde la parte emocional, la de sacar la mejor versión de uno mismo.