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Viernes 24 de octubre de 2025 | EL OCIO AUDIOVISUAL SE HA FRAGMENTADO Y PERSONALIZADO

El streaming es el nuevo gasto fijo en los hogares de México y España

Existen dos grandes modelos de streaming, por un lado, el subscription video on demand (SVOD, por sus siglas en inglés), que está basado en la suscripción mensual o anual y da acceso ilimitado al catálogo del canal; es el caso de Netflix, Disney+ y Max (HBO). El otro modelo es el free ad supported television (FAST, por sus siglas en inglés), en el que el acceso es gratuito para los usuarios y quienes financian el servicio son los anunciantes.

Las plataformas audiovisuales han pasado de ser un lujo tecnológico a convertirse en un gasto fijo más en los hogares de España y México. Según el informe del Strategic Research Center de EAE Business School, más de la mitad de los hogares ya paga al menos una suscripción, en un mercado global que alcanzará los 1.870 millones de suscripciones en 2029. En España, el gasto medio por hogar asciende a 286 euros anuales —de los cuales 158 euros corresponden a plataformas de pago—, mientras que en México el promedio es de 75 euros, cifra menor en términos absolutos pero más alta en esfuerzo relativo.

El precio del entretenimiento digital se ha disparado. Entre 2015 y 2025, las tarifas de las plataformas de streaming en España han subido un 81,7%, frente a un aumento del 18,5% en la inflación general. Este encarecimiento ha impulsado cancelaciones, malestar y estrategias de ahorro como el uso compartido de cuentas entre los usuarios. En México, un 43% de los hogares que no están suscritos a ningún servicio de pago señalan el precio como la principal barrera.

El fenómeno de la “fatiga del abonado” refleja el límite de este modelo. En España, el 64% de los hogares paga más de una suscripción y el 15% acumula tres o más. En Estados Unidos, el promedio es de casi cinco servicios por usuario. Los consumidores todavía valoran el contenido exclusivo —un 45% destaca ese factor— y la experiencia de uso (30%) como motivos principales para mantener su suscripción, pero las cancelaciones aumentan por el coste (40%–44%) y la falta de contenido atractivo (35%–53%).

La estructura de consumo dentro de los hogares también ha cambiado. En España, los hogares con hijos ven 80 minutos diarios de contenidos bajo suscripción, frente a 65 minutos en los hogares sin niños; en México, las cifras son aún mayores: 130 minutos frente a 105. Los niños representan un 25% del consumo audiovisual, en un contexto de multipantalla donde cada miembro de la familia consume contenidos distintos y simultáneamente.

YouTube y Twitch representan la cara gratuita e interactiva del streaming, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Plataformas como YouTube alcanzan al 73% de los internautas en España y al 66% en México, muy por encima de Netflix. En el caso mexicano, el 74% de los consumidores digitales prefiere opciones gratuitas con anuncios frente a las de pago, lo que muestra una transición hacia modelos híbridos como el AVOD o el FAST.

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para la retención. Se estima que el 80% de lo que vemos en Netflix proviene de recomendaciones personalizadas generadas por IA, mientras que Disney+ y Amazon Prime aplican algoritmos para ajustar contenidos según perfil y hábitos. Este uso de datos busca evitar cancelaciones y aumentar la fidelidad en un mercado cada vez más saturado.

Cinco resultados clave del estudio
• 1.870 millones de suscripciones globales previstas para 2029.
• En España, el gasto medio es de 286 € anuales por hogar (158 € en plataformas de pago).
• Las tarifas han subido un 81,7% en la última década, frente a sólo 18,5% de inflación.
• El 64% de los hogares españoles tiene más de una suscripción; 15% paga tres o más.
• En México, el 74% de los usuarios prefiere plataformas gratuitas con anuncios.

Por último, el streaming reconfigura la relación con la televisión y otros formatos. En España, el consumo diario de plataformas es de 75 minutos, frente a 164 minutos de televisión tradicional; en México, el streaming alcanza 110 minutos, frente a los 138 de la TV. La tendencia apunta hacia un futuro híbrido, donde convivirán los modelos de pago sin anuncios con los gratuitos financiados por publicidad, y donde la atención —más que la suscripción— será el recurso más disputado, asegura el estudio.

La investigación completa debajo.

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