Florencia Sassone: “No cumplir con lo prometido genera desconfianza”
En el marco de la activación con River, la head of brand marketing de Cabify Argentina y Uruguay comenta sobre el vínculo entre la marca y el deporte, la adaptación de la estrategia de comunicación en Uruguay y las conversaciones de las que forma parte. Además, habla sobre su paso por una marca de telefonía y las diferencias entre consumidores.
Sobre la acción con River, ¿qué valores comparte Cabify con el equipo de fútbol argentino?
En Cabify, tenemos un vínculo con el fútbol desde hace ya más de seis años. Es un pilar estratégico para la marca. En sus comienzos, la situación de las aplicaciones de movilidad era otra. Lo que buscábamos lograr al asociarnos con uno de los passion points más grandes del país —el fútbol— era darle masividad a la marca, alcanzar públicos a los que no llegábamos con nuestra comunicación. Además, lo que nos permitió fue abordar transversalmente a las audiencias: sabíamos que de esta forma llegábamos a todos los niveles socioeconómicos. En el inicio, la estrategia con el fútbol estuvo relacionada con eso.
Hoy usamos la alianza para seguir trabajando en awareness de marca. Particularmente en marca favorita, porque nos permite conectarnos con nuestros usuarios desde un costado más emocional. Dentro de la evolución que hubo a lo largo de estos años, decidimos vincularnos tanto con River como con Boca. Hace cuatro años somos sponsors de los dos clubes. Esta asociación está relacionada con los valores del fútbol y el deporte en general y no sólo con las características que compartimos con ambos equipos. El vínculo forma parte de nuestra estrategia por buscar masividad, awareness y marca favorita y logra incrementar la consideración de nuestros usuarios al momento de elegir una aplicación de movilidad. También observamos que impacta indirectamente en los indicadores de negocio.
¿Piensa que hay consecuencias —o beneficios— en el hecho de ser el sponsor de los dos equipos más populares y rivales del país a la vez?
En realidad, cuando pensamos en posibles sponsors, primero lo hicimos con lo que era la Superliga, el torneo general. Sólo después decidimos ir a River y a Boca, básicamente porque son los dos clubes más grandes del país. En ese sentido, decidimos que debíamos tener las dos caras de la moneda. No podíamos ser sponsor sólo de River o de Boca porque eso generaba rivalidades y atentaba con nuestro propósito. Básicamente, lo que queremos es que nuestra marca llegue a todos los públicos.
Con el tiempo, fuimos sponsors de Racing e Independiente, de Talleres y Belgrano en Córdoba. Fuimos ampliando el vínculo. Por eso puedo decir que es una estrategia sostenida a lo largo de los años y que no se trata de entrar y salir de la categoría, sino de establecerla como un pilar fundamental de la marca.
Como directora de marketing para la Argentina y Uruguay, ¿cuáles piensa que son las estrategias de adaptación de la asociación entre Cabify y el deporte a cada país?
Uruguay es un mercado que está en una instancia distinta a la de la Argentina. No trabajamos una estrategia de deporte en el país por diferentes motivos. Principalmente, buscamos fortalecer el awareness, que está en una etapa un poco anterior a la de la Argentina. En este último país, la estrategia alrededor del fútbol tiene que ver con el “sponsoreo”, pero también con generar un contenido que sea relevante para los usuarios, ya sea desde dentro del acuerdo con el deporte —sortear entradas y camisetas— como por fuera: generando contenido con los hinchas antes del partido, regalando merchandising, etcétera.
En particular con el consumidor argentino, ¿a qué sensibilidades creativas piensa que responde mejor este consumidor?
Procuramos comunicar siempre aspectos relevantes para el consumidor, ya sea desde lo funcional, el servicio y los productos, como desde la forma en que lo decimos. Por ejemplo, con la campaña Si vas, es mejor quisimos reivindicar los encuentros entre las personas. En ese sentido, creemos que tenemos la oportunidad de ser relevantes y a la vez conectar desde el lado más emocional. Precisamente, como somos una marca que ofrece un servicio, es difícil diferenciarnos de las demás, en la medida en que todas estamos en la misma categoría y ofrecemos lo mismo. Por eso creemos que nuestro diferencial es hallar esa relevancia, ese contacto, esa fibra emocional con los usuarios. En definitiva, buscamos ser la marca preferida de los argentinos.
Como empresa que lleva algunos años en el país, ¿en qué conversaciones piensa que Cabify tiene que inmiscuirse y decir algo? ¿Y cuáles fueron algunas de las que, con el tiempo, ha decidido bajarse?
Nuestro target está definido y es en base a sus preferencias que buscamos comunicarnos con él. También opera al revés: es nuestro target el que espera que hablemos con él. Habiendo dicho esto, las conversaciones de las que formamos parte están relacionadas con el deporte, las salidas, el ocio y la amistad. Esas son las temáticas con las que trabajamos. En ese sentido, tratamos de no entrar en cuestiones que nos exceden a nosotros como marca.
De todos modos, también hemos hecho campañas para el Día de la Mujer, donde tomamos un punto de vista diferente e intentamos reivindicar el rol de la mujer dentro de la sociedad y en la ciudad. También tenemos una apoyatura muy fuerte en la sustentabilidad. Somos la única aplicación de movilidad que es neutra en carbono, por lo que compensamos la huella de carbono en todos los viajes que realizamos.
Según su LinkedIn, trabajó algunos años en Telecom. ¿Cuáles piensa que son las diferencias entre los consumidores de un servicio de telefonía y los de un servicio de movilidad? ¿Piensa que la comunicación con este tipo de público es diferente de otras áreas?
Al trabajar en una empresa de servicios, hay que tener en cuenta que lo que busca cualquier usuario es que la marca cumpla con lo que dice. Creo que es fundamental que lo que se comunique, desde la publicidad y el marketing de la empresa, pueda ser comprobable en la experiencia posteriormente. En las dos empresas para las que trabajé, siempre lo que buscamos fue mantener esa coherencia. Es decir, que lo que se dice y promete pueda verse reflejado cuando el usuario hace uso del servicio. De otro modo, se incumple el pacto entre consumidor y marca. Es un efecto rebote que lleva a la desconfianza. Con esto quiero decir que, sin importar la compañía para la que una trabaje, si es una empresa de servicios, hay que cumplir con lo prometido.
Por otro lado, hoy en día las redes sociales permiten a las marcas hacer un social listening profundo. Ahora los usuarios pueden responder y reaccionar inmediatamente después de haber publicado una campaña. Por eso creo que es muy importante escuchar lo que el consumidor dice, pide, necesita o incluso lo que no le gusta de la marca, para trabajar y brindarle eso que el usuario está esperando de uno.

