El nuevo estudio de Ipsos que hace un escaneo de época y revela una serie de contradicciones
El nuevo estudio de Ipsos Global Trends introduce un nuevo concepto: “La década inquieta”. Según el informe, la misma está marcada por la fragmentación del consenso global, el avance de la inteligencia artificial, la reaparición de lógicas tradicionales y la discusión del vínculo entre personas, marcas e instituciones.
En un escenario global atravesado por la incertidumbre, Ipsos presentó una nueva edición de su informe Global Trends bajo el concepto de “La década inquieta”. El estudio, realizado a partir de encuestas a más de 33 mil personas en 43 países, describe un clima social marcado por la pérdida de certezas, el debilitamiento del optimismo y una creciente dificultad para construir consensos duraderos, a cinco años del inicio de la pandemia.
El informe identifica un mundo tensionado entre la valoración de la globalización y el repliegue hacia lo local. Aunque el 64% sigue considerando positiva la globalización, el 70% prefiere productos nacionales y crece el respaldo a medidas proteccionistas. A esto se suma una percepción extendida de desigualdad: el 78% cree que las diferencias de ingresos son perjudiciales y el 71% sostiene que la economía beneficia principalmente a los sectores más poderosos, lo que refuerza la idea de un sistema injusto.
La tecnología aparece como otro eje de ambivalencia. Si bien el 71% considera que será clave para resolver los desafíos del futuro y el 72% no imagina su vida sin internet, más de la mitad (56%) advierte que el progreso tecnológico erosiona aspectos esenciales de la vida cotidiana. La preocupación por los datos personales alcanza al 74% y la inteligencia artificial genera percepciones divididas, con diferencias marcadas entre regiones y un debate abierto sobre su impacto en el empleo y la vida social.
El estudio también señala un fortalecimiento de miradas tradicionales en un contexto de cambio acelerado. El 61% expresa el deseo de que su país “fuera como solía ser”, una tendencia que convive con transformaciones culturales profundas y con debates cada vez más polarizados sobre género, diversidad, inmigración y políticas sociales. Esta superposición de expectativas opuestas dificulta la construcción de acuerdos amplios y consolida sociedades fragmentadas.
Cinco resultados clave del estudio
• El 64% considera positiva la globalización, pero el 70% prefiere productos nacionales y el 65% cree que “hay demasiados inmigrantes en [el] país”.
• El 78% sostiene que las grandes diferencias de ingresos son perjudiciales y el 71% cree que la economía favorece a los más poderosos.
• El 71% ve a la tecnología como clave para el futuro, mientras el 56% piensa que está destruyendo aspectos esenciales de la vida.
• El 61% quisiera que su país “fuera como solía ser”, con una mirada nostálgica del pasado.
• El 56% cree que el sistema está roto, pero el 77% confía más en productos nuevos cuando provienen de marcas conocidas y el 81% espera que las empresas apoyen causas relevantes.
En este contexto de desconfianza institucional —donde el 56% cree que “el sistema está roto”—. Sin embargo, parece haber cierta expectativa en torno a las marcas. Las personas esperan coherencia, cercanía y valores claros: el 67% prefiere productos alineados con sus convicciones y el 81% considera que las empresas deben apoyar causas relevantes sin resignar rentabilidad. “Estamos frente a una década marcada por paradojas. Las personas buscan estabilidad, pero perciben mayor desconexión; valoran la innovación, pero temen su impacto; demandan progreso, pero se aferran a certezas del pasado”, afirma Martín Tanzariello, gerente de marketing y comunicaciones de Ipsos Argentina.



