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Viernes 23 de enero de 2026 | COLUMNA ESPECIALIZADA

Stranger Things: Netflix convirtió la nostalgia en una estrategia de marketing global

El CMO de Wow Perú, Carlos Peñaranda, habla sobre el fenómeno multidimensional que representó Stranger Things en el marketing. Según el marketer, la franquicia —hecha por los hermanos Duffer— se ha convertido en parte de la cultura a través de varios frentes: la música, la nostalgia, la estética ochentera/noventera y la publicidad en contexto. 

Carlos Peñaranda
CMO de Wow Perú
Con su quinta y última temporada, Stranger Things reafirma su condición de fenómeno cultural y de caso de estudio para el marketing contemporáneo. Más allá de su éxito narrativo, la serie se ha consolidado como una plataforma de valor comercial y publicitario sin precedentes para Netflix y las marcas asociadas.

Desde sus inicios, Stranger Things ha sabido aprovechar el poder de las alianzas estratégicas. Marcas globales como Reebok, Burger King, H&M, Louis Vuitton y muchas más encontraron en la serie una oportunidad para conectar con nuevas audiencias mediante productos licenciados que evocan la estética ochentera de Hawkins.

En el mercado peruano, D’Onofrio de Nestlé replicó el modelo con una edición especial de helados inspirados en la serie, demostrando cómo el fenómeno global puede adaptarse con éxito a contextos locales. Estas acciones no sólo amplían el alcance de la marca, sino que fortalecen la conexión emocional entre el público y el universo narrativo de la producción.

El factor nostalgia ha sido central en la estrategia de la serie. Su ambientación y su cuidada banda sonora no sólo transportan a los espectadores a los años ochenta, sino que han revitalizado canciones de esa época en las plataformas digitales. El caso más emblemático es el de Running Up That Hill (A Deal With God) de Kate Bush, que tras aparecer en una de las escenas más recordadas de la serie, escaló al primer lugar en Billboard y se convirtió en tendencia en Tik Tok.

En Spotify, otros temas como Upside Down de Diana Ross y I Think We’re Alone Now de Tiffany registraron incrementos en sus reproducciones de hasta 1250% y 880%, respectivamente. Además se contabilizaron más de 200 mil playlists dedicadas a la serie. El resultado: una poderosa sinergia entre música, nostalgia y viralidad.

El uso del product placement en Stranger Things se ha convertido en otro pilar clave de su estrategia comercial. Coca Cola aparece integrada de forma orgánica en distintas escenas —desde cafeterías hasta cines locales ficticios—, reforzando la inmersión y generando un impacto publicitario medible. Y Gatorade “revivió” su icónica botella de vidrio para que los personajes puedan interactuar con el producto como lo hicieron los consumidores en la década de los 80s y 90s.

Según estimaciones del sector, la exposición de productos en la cuarta temporada alcanzó un valor de entre 27 y 28 millones de dólares, mientras que la tercera habría generado cerca de quince millones. Se proyecta que el placement de la quinta temporada llegue a más de cuarenta millones de dólares. En total, la serie ha incluido más de cien marcas de 45 categorías de productos y servicios, consolidándose como un escaparate de alto retorno para las marcas asociadas.

El impacto financiero de Stranger Things trasciende la pantalla. De acuerdo con estimaciones recientes, la serie ha generado más de mil millones de dólares en ingresos por streaming para Netflix. Con esos números, se posiciona como una de las propiedades intelectuales más rentables de la plataforma. Tan sólo en los primeros cinco días tras el estreno de la quinta temporada, la producción alcanzó 59,6 millones de visualizaciones a nivel global, confirmando que el interés del público sigue intacto.

El fenómeno también ha inspirado a marcas en Perú, ya que muchas usaron la tendencia de la serie a su favor en redes sociales. El Ministerio del Ambiente aprovechó la coyuntura del estreno del último capítulo para promover una campaña de limpieza de playas. En ella, se mostraban “demogorgons” —criaturas características de la serie— recolectando basura en la orilla del mar mientras dejaban a Vecna (gran villano de la serie) pelear solo. La acción combinó humor, cultura pop y conciencia ambiental, lo que se tradujo en una alta interacción en redes sociales que demostró cómo el newsjacking puede ser una herramienta eficaz para conectar causas públicas con audiencias jóvenes.

Stranger Things representa un hito en la integración entre narrativa, marketing y cultura popular. Su éxito demuestra que el entretenimiento puede funcionar como un ecosistema de marca, donde cada elemento —música, diseño, producto o campaña— contribuye a una experiencia coherente y expansiva.

En tiempos donde la atención del público es un recurso escaso, la serie de los hermanos Duffer se despide dejando una lección clave: el poder de contar buenas historias sigue siendo la mejor estrategia de marketing. Una lección que las marcas —en cualquier rincón del mundo— seguirán estudiando por años.