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Jueves 29 de enero de 2026 | COLUMNA ESPECIALIZADA

Supercopa de España: el partido de las marcas, analizado por Carlos Peñaranda

El CMO de Wow Perú posa la lupa sobre la disputa publicitaria que el domingo 11 de enero tuvo lugar en la ciudad de Jeddah, en Arabia Saudita, entre Barcelona y Real Madrid: “Más allá de los goles (Barcelona se impuso 3 a 2), la final volvió a confirmar que el fútbol moderno es un territorio en el que las marcas compiten con la misma intensidad que los jugadores”, asevera el columnista.

Por Carlos Peñaranda
Chief marketing officer de Wow Perú


La final de la Supercopa de España 2025/2026, disputada el domingo 11 de enero en Arabia Saudita, no sólo enfrentó a dos de los clubes más icónicos del planeta, sino también a dos gigantes del marketing deportivo: Real Madrid y Barcelona, respaldados por Adidas y Nike respectivamente. Con una audiencia que superó los 100 millones de espectadores a nivel mundial, el encuentro se convirtió en un escaparate global de estrategias, patrocinios y posicionamiento de marca.

Más allá de los goles, la final volvió a confirmar que el fútbol moderno es un territorio en el que las marcas compiten con la misma intensidad que los jugadores.

Adidas, patrocinador del Real Madrid, destina alrededor de 125 millones de euros anuales al club blanco, mientras que Nike, aliado del Barcelona, invierte unos 127 millones de euros por temporada.

El enfrentamiento entre ambos equipos también fue una disputa simbólica entre dos potencias comerciales con filosofías y audiencias distintas.

Sin embargo, Adidas tuvo una ventaja adicional: su presencia extendida como patrocinador oficial de la FIFA. El balón oficial del partido y los uniformes de los árbitros llevaron su sello, consolidando la omnipresencia de la marca en todos los niveles del evento.

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) reportó ingresos por 51 millones de euros derivados de la Supercopa 2025/2026. De ese total, 26 millones se destinan directamente al desarrollo del fútbol base. La estrategia, según la RFEF, busca fortalecer las divisiones inferiores para elevar el nivel competitivo del fútbol español. En el fondo, el formato de la Supercopa es también una decisión de marketing institucional: una apuesta por fortalecer el producto futbolístico y así hacerlo más atractivo para patrocinadores y audiencias internacionales.

La elección de Yeda (Jeddah) como sede no es casual: Visit Saudi, la autoridad de turismo saudí y patrocinador principal del torneo, busca posicionar al país como destino deportivo y turístico. En las vallas del estadio también destacaron Neom, el megaproyecto urbano futurista que simboliza el ambicioso plan de transformación económica de Arabia Saudita. El reino saudí utiliza el fútbol como una poderosa herramienta de nation branding, articulando deporte, desarrollo y diplomacia económica.

Entre los protagonistas del marketing deportivo de la final, una marca acaparó la atención: Ebro, la histórica firma automotriz española. Su regreso al escenario público como auto oficial de la Supercopa marcó el lanzamiento de su nueva línea de vehículos eléctricos.

Con esta alianza, Ebro consolida su presencia en el fútbol, en el que ya patrocina a las selecciones españolas masculinas y femeninas. La estrategia combina nostalgia industrial con innovación sostenible, un mensaje alineado con las tendencias globales de movilidad verde.

La final también sirvió como punto de encuentro para los socios estratégicos de la RFEF: Cerveza Victoria (cerveza oficial de la selección española), Iberia y Renfe (medios de transporte oficiales) y Sanitas (proveedor médico oficial) reforzaron su vínculo con la federación y su presencia ante millones de espectadores.

Además, la tecnológica TCL, habitual en torneos sudamericanos como la Copa Libertadores y la Copa América, sigue consolidando su estrategia global de reconocimiento de marca sumándose a la Supercopa, un paso clave para asociarse al fútbol europeo de élite.

La Supercopa 2025/ 2026 confirma que el fútbol moderno ya no se mide sólo en títulos, sino en exposición, valor de marca y storytelling. Mientras Adidas y Nike compiten en todos los frentes, nuevos actores —desde empresas tecnológicas hasta proyectos urbanos— aprovechan el magnetismo del deporte para construir identidad y reputación.

Si así comenzó el calendario del marketing deportivo este año, el panorama hacia la Copa Mundial de Fútbol promete un escenario aún más competitivo, en el que las marcas tradicionales buscarán consolidarse y las nuevas irrumpirán con estrategias cada vez más disruptivas.