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Lunes 09 de febrero de 2026 | PARA 2026, VATICINAN CONSUMIDORES QUE PREMIAN LA TRANSPARENCIA

Silva y Zuchiatti: “La naturalidad no es una opción, es el estándar; no se trata de decir menos, sino mejor”

La gerenta de marca corporativa y esenciales —Mónica Silva— junto a la CCO —Valentina Zuchiatti— de la agencia que llevó a cabo el cambio de imagen de la línea de yogures de Grupo Lala, sostienen que el nuevo diseño busca ser claro y destacar valores como naturalidad, calidad y confianza. 

¿En qué sentido el nuevo diseño de los Yogurt Esencial responde a nuevas dinámicas de sentido?
Mónica Silva: El rediseño es una respuesta directa a un consumidor que busca claridad y honestidad visual. Hemos migrado hacia una estética mucho más limpia y luminosa que permite que los atributos de naturalidad y superioridad respiren. No se trata sólo de ser vistos, sino de ser comprendidos rápidamente en la góndola. 
Valentina Zuchiatti: Desde el diseño, leímos esas nuevas dinámicas como una necesidad de síntesis, menos ruido, más sentido. El desafío fue traducir valores como naturalidad, calidad y confianza en un lenguaje visual simple pero poderoso. Trabajamos para que cada elemento tenga un rol claro y ayude a contar, en segundos, por qué este yogur es esencial hoy.

¿Cuáles fueron los parámetros clave para el rediseño y cómo se pensaron en conjunto? 
MS: El desafío principal fue la convergencia estratégica. Definimos tres ejes rectores: primero, capitalizar el equity de nuestra masterbrand Lala, integrando el yogur al ecosistema visual que los mexicanos ya aman; segundo, maximizar la apetitosidad sensorial, asegurando que la fruta y la textura del yogur se sientan vivas en el empaque; y tercero, un vehículo para comunicar los atributos más relevantes de nuestro Yogurt Lala. 
Conciergency lo entendió rápidamente y adaptó su know how en diseño para tropicalizarlo a los consumidores mexicanos 

¿Qué cosas se decidieron mantener y cuáles modificar y por qué?
MS: Mantuvimos la esencia que nos hace líderes. El sabor inconfundible y la jerarquía de marca que genera confianza inmediata. Sin embargo, evolucionamos hacia un nuevo logo en dos pisos y fondos más contemporáneos para ganar modernidad. La modificación más ambiciosa fue la limpieza de elementos innecesarios para dar paso a un diseño de frutas y splashes mucho más orgánico y antojable. Además, integramos con orgullo nuestro mayor punto de diferenciación: el sello de que estamos hechos con la leche #1 de México, transformando el empaque en un vehículo de comunicación de beneficios funcionales claros
VZ: La decisión fue evolucionar sin perder identidad. Conservamos aquello que el consumidor ya reconoce y valora, y redefinimos lo visual para hacerlo más actual, más orgánico y más sensorial. La limpieza no fue sólo estética, fue estratégica, para que el producto y sus beneficios hablen con mayor claridad.

¿Cómo piensa que impactará en los consumidores la nueva imagen?
MS: Anticipamos una conexión emocional revitalizada. Al simplificar y modernizar el lenguaje visual, facilitamos la navegación en el anaquel, permitiendo que el consumidor identifique sus favoritos con agilidad. Pero más allá de la funcionalidad, esta imagen refuerza la percepción de valor y calidad. Queremos que, al tomar un Yogurt Lala, el consumidor sienta que está eligiendo un producto que evoluciona a su ritmo y que cuida cada detalle de su nutrición 

De cara al 2026, ¿cuáles piensa que serán las tendencias de consumo a las que la marca deberá prestar atención? 
MS: El futuro de la categoría está en la transparencia con propósito. Seguiremos viendo un auge en las etiquetas limpias y en productos con una ecuación de valor de more goodies, less baddies, donde la naturalidad no sea una opción, sino el estándar. La tendencia hacia un bienestar holístico y consciente obligará a las marcas a ser más directas y deliciosas que nunca. En Lala, nuestra brújula para 2026 es clara: innovación con sentido, sabor superior y la premisa de que lo esencial es, sin duda, lo más valioso
VZ: Lo que vemos con mucha claridad es que el consumidor dejó de “creer” y pasó a “chequear”. Hay una demanda real por productos simples, entendibles y sin promesas exageradas. Las personas quieren saber qué están eligiendo, por qué lo eligen y cómo ese producto encaja en su rutina diaria, sin tener que decodificar el envase.
También vemos una tensión interesante: se busca bienestar, pero no a costa del disfrute. Lo saludable tiene que ser rico, antojable y visualmente deseable. Si no entra por los ojos, no entra en el carrito. En ese sentido, el desafío para las marcas será equilibrar transparencia con apetitosidad, información con emoción.
De cara a 2026, creemos que ganarán las marcas que entiendan que “lo esencial” no es decir menos, sino decir mejor: menos ruido visual, menos claims vacíos y más foco en aquello que realmente importa al consumidor. El diseño va a tener un rol clave en ordenar ese mensaje y convertirlo en una experiencia clara, honesta y atractiva desde la góndola.