Adrián Varela: “El marketing tiene la fuerza para construir imperios y la fragilidad para destruirlos”
El chief marketing officer de Alpura México conversa con Marketers by Adlatina sobre sus primeros pasos en la disciplina, los objetivos cumplidos el año pasado y las tendencias sobre la inteligencia artificial que marcarán 2026. Además comentó sobre la reestructuración interna que transformó el modelo de negocio de la marca.
¿Recuerda en qué momento de su vida identificó al marketing como una herramienta del mercado? ¿Cuándo y por qué decidió que esa iba a ser su ocupación?
Me formé en ingeniería industrial en la Universidad Panamericana, por lo que mi primer contacto con el marketing no fue en un aula, sino en la “cancha”. Tuve la fortuna de iniciar como becario en una de las compañías de consumo masivo más potentes del mundo (FMCG); ahí fue donde el concepto dejó de ser teoría para volverse realidad.
Lo que me cautivó fue entender la magnitud de su impacto: descubrí que un buen marketing tiene la fuerza para construir imperios, pero también la fragilidad para destruirlos si se pierde la conexión con el consumidor. Decidí que esta sería mi vida cuando vi su transversalidad; el marketing no es un departamento, es el pulso que conecta la operación, la innovación y el corazón del cliente. Me atrapó esa mezcla de rigor analítico y creatividad estratégica.
¿Cuáles considera que fueron sus grandes logros profesionales de 2025?
El año pasado fue de consolidación estratégica para nosotros. Si tuviera que resumirlo, destacaría tres pilares:
1. Fortalecimiento del equity. Logramos un incremento significativo en brand power y, lo más importante, en la penetración de mercado, reafirmando que somos la marca preferida en las mesas mexicanas.
2. Innovación con propósito. Lanzamos con éxito dos innovaciones, yogurt griego y quesos, que no sólo refrescaron el portafolio, sino que atacaron necesidades específicas del consumidor moderno.
3. Evolución de capacidades de growth. Más allá de los números, institucionalizamos capacidades críticas como revenue growth management (RGM, por sus siglas en inglés) e innovación avanzada. No sólo crecimos en el negocio, sino que evolucionamos la forma en que generamos valor, pasando de una ejecución táctica a una estrategia de crecimiento sostenible.
¿Cuáles fueron los principales hitos del último año para su empresa? ¿Qué proyecciones y objetivos tienen para este 2026?
El último año ha sido transformador para Alpura. Logramos un crecimiento en ventas y rentabilidad que nos posicionó significativamente por encima del promedio de la industria de FMCG en México. Este éxito no fue inercial; fue el resultado de una reingeniería profunda en nuestros procesos y capacidades interdisciplinarias. Hoy, operamos con una agilidad que nos permite capturar oportunidades de mercado con una precisión que antes no teníamos.
Este 2026, nuestra visión es de un optimismo estratégico. Sabemos que el entorno presenta retos de volatilidad, pero nuestra hoja de ruta es clara: apalancaremos el activo más valioso —nuestra leche de calidad superior— para seguir impulsando productos de alto valor agregado alineados con las tendencias de nutrición y bienestar. No buscamos sólo vender más, sino fortalecer un modelo de negocio en el que la innovación y la excelencia operativa sean los pilares que nos permitan seguir superando las expectativas del consumidor mexicano.
Después de un año en que el marketing —como prácticamente todas las disciplinas— vivió una revolución por la incorporación ya establecida de la IA, ¿cuál supone que va a ser el gran cambio de la industria en 2026?
Más que una revolución, el año 2026 marca la era de la curaduría estratégica de la IA. Es cierto que el viaje del consumidor cambió radicalmente: pasamos de un modelo de “búsqueda y comparación” a uno de “recomendación predictiva”. Hoy la IA no sólo asiste, sino que preselecciona opciones para el usuario, lo que obliga a las marcas a ser más relevantes que nunca para aparecer en ese shortlist algorítmico.
Sin embargo, el gran cambio de este año no es tecnológico, sino de propósito. Mi visión es clara: la IA es un acelerador, pero no el conductor. En un entorno saturado de contenidos generados por máquinas, el diferencial competitivo será la autenticidad humana. El reto para nosotros es no caer en el “activismo tecnológico” —usar la IA por el mero hecho de hacerlo— sino aplicarla donde genere eficiencia operativa o hiperpersonalización real. El marketing en 2026 se trata de usar la ciencia de los datos para liberar tiempo y presupuesto que nos permitan conectar emocionalmente con las personas. Menos algoritmos vacíos, más experiencias con valor.


