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Lunes 23 de marzo de 2026 | EMPEZÓ SU CARRERA EN PERÚ Y LUEGO SE MUDÓ A COLOMBIA

Marjorie Chimpén: “El marketing es un puente emocional”

La brand business leader de L’Oréal Colombia habla con Marketers by Adlatina sobre sus primeros pasos en la industria, los logros que más orgullo le dieron el año pasado y el compromiso social de las marcas. Ya lleva seis años en la marca, también pasó por empresas como Laive, Telefónica y PepsiCo.

¿Recuerda en qué momento de su vida identificó al marketing como una herramienta del mercado? ¿Cuándo y por qué decidió que esa iba a ser su ocupación?
Desde muy temprana edad comprendí de manera intuitiva que el marketing no era sólo una transacción, sino un puente emocional. Recuerdo vívidamente cómo ciertas marcas lograban encapsular la esencia de momentos familiares, como el Día de la Madre, y transformaban un producto en un vehículo de nostalgia y afecto. Esa capacidad de generar aspiracionalidad y conexión humana a través del storytelling fue lo que me fascinó.
El momento decisivo llegó en mi último año de escuela secundaria. Al asistir a ferias universitarias y descubrir el ecosistema detrás de las marcas con las que crecí, entendí que el marketing era la disciplina perfecta para combinar el rigor del mundo corporativo con la sensibilidad creativa. Decidí que quería ser quien diseñara esas experiencias que marcan la vida de las personas, y desde entonces, mi enfoque ha sido entender al consumidor en profundidad para ofrecerle no sólo lo que necesita, sino lo que sueña.

Como marketer en L'Oréal, ¿de qué manera piensa que ha evolucionado la comunicación en la marca desde su ingreso? ¿Qué aspectos cambiaron y cuáles se mantuvieron estables si es que lo hicieron?
Mi llegada a L’Oréal coincidió con un punto de inflexión global: la pandemia. Esto me permitió ser testigo y protagonista de una aceleración digital sin precedentes. La comunicación pasó de ser unidireccional a convertirse en un ecosistema de interacción constante. Hemos evolucionado de pautas tradicionales a estrategias de social commerce y plataformas donde el consumidor no sólo recibe el mensaje, sino que lo crea en conjunto.
Lo que ha cambiado radicalmente es la profundidad del diálogo: hoy no sólo comunicamos la funcionalidad o el beneficio de una fórmula, sino que utilizamos nuestra voz para educar, guiar y acompañar los nuevos hábitos de autocuidado. 

¿Cuáles fueron los principales logros personales que alcanzó dentro y/o fuera de la marca durante el año pasado?
El año pasado, liderar Garnier para Centroamérica y la Región Andina fue un desafío gratificante que me permitió materializar una visión de marketing más inclusiva y consciente. Destaco tres hitos estratégicos. El primero fue la innovación con enfoque en diversidad. Con el lanzamiento de nuestra línea antiimperfecciones, rompimos paradigmas al ejecutar nuestra primera campaña 100% unisex. Logramos democratizar el i, eliminando barreras de género y hablando de una necesidad real de forma auténtica.
En segundo lugar, nuestro liderazgo en advocacy & influence consistió en elevar nuestro modelo de conexión con la generación Z. No buscamos sólo visibilidad, sino relevancia; logramos una conexión genuina donde los creadores de contenido se convirtieron en verdaderos embajadores de nuestros valores, generando un engagement orgánico y poderoso.
Por último, el impacto real en sostenibilidad fue sumamente importante para nuestra marca. Por segundo año consecutivo, alcanzamos la meta de recolectar quinientas toneladas de plástico reciclado. Para mí, este no es únicamente un KPI de negocio, es un logro personal que reafirma que el marketing moderno debe ser, por definición, sostenible y responsable con el entorno.

Tras un comienzo de año en el que los conflictos político-económicos a nivel global afectan directamente a los consumidores, ¿piensa que el marketing necesita dialogar y comprometerse con problemáticas sociales? ¿Por qué?
En L’Oréal creemos que las marcas deben tener un rol activo y ciudadano dentro de la sociedad. Cuando el entorno se vuelve incierto, el consumidor busca refugio en marcas que compartan sus valores y que demuestren un compromiso real con temas como la equidad, la sostenibilidad y la justicia social. El marketing debe ser un agente de cambio; tenemos la plataforma y el alcance para amplificar mensajes que importan. Dialogar con las problemáticas sociales no es una estrategia de comunicación, es una responsabilidad ética.