Alejandro Molina: “La cerveza cero amplía ocasiones de consumo sin romper códigos de responsabilidad”
El vicepresidente de marketing de Backus, la filial peruana de AB InBev, habla con Marketers by Adlatina sobre la activación de la cerveza Cusqueña que tuvo lugar a fines del año pasado. La iniciativa colocó un bar dentro del ascensor de un edificio corporativo que ofrecía la Cusqueña Cero Trigo durante la jornada laboral.
¿Cuáles son los insights o tendencias observadas que llevó a Cusqueña a lanzar su propia línea sin alcohol?
El lanzamiento de Cusqueña Cero Trigo responde a un cambio estructural en los hábitos de consumo. Hoy las personas no buscan dejar de disfrutar, sino integrar el disfrute de maneras más responsables a lo largo del día, sin comprometer su desempeño ni su estilo de vida.
La categoría sin alcohol viene creciendo de forma sostenida a nivel global y local, impulsada por una cultura de moderación consciente donde el sabor y la calidad siguen siendo innegociables. En esa línea, detectamos que la barrera ya no era el interés por opciones sin alcohol, sino la falta de propuestas que estuvieran a la altura del estándar que exige el consumidor.
Además, observamos un fenómeno clave: en un contexto donde el consumo de cerveza en horario laboral muestra una proyección negativa, existía una tensión clara entre el deseo de disfrutar y las nuevas dinámicas profesionales. Desde el departamento de marketing entendimos que el verdadero límite no estaba en el producto, sino en la ocasión. Históricamente, la cerveza se ha asociado a la noche o al fin de semana; sin embargo, identificamos una oportunidad en momentos diurnos y laborales, donde las personas también buscan hacer una pausa, compartir un almuerzo de trabajo o incluso celebrar pequeños logros en una reunión.
Cusqueña Cero llega precisamente a resolver esa tensión: le da la oportunidad a los trabajadores en las oficinas de disfrutar de una buena cerveza en el descanso, en el almuerzo o incluso en una reunión corporativa, manteniendo el sabor de siempre, pero sin alcohol. Es una forma de ampliar las ocasiones sin romper códigos de responsabilidad.
Es así como el desafío no era sólo lanzar una cerveza sin alcohol, sino hacerlo sin sacrificar el ADN de Cusqueña: calidad, maestría cervecera y posicionamiento premium. Cusqueña Cero Trigo nace como una expansión estratégica del portafolio que amplía las ocasiones de consumo y posiciona a la marca en un territorio de crecimiento con alto potencial.
¿Cuál fue la respuesta que tuvo la campaña en el “Barcensor” hecha el año pasado? ¿Es una activación para repetir en el futuro?
El Barcensor fue una activación diseñada para convertir un insight en experiencia. Transformamos un ascensor corporativo en un bar para demostrar, de manera tangible, que una cerveza sin alcohol puede integrarse naturalmente en la rutina laboral, desafiando los códigos tradicionales de la categoría.
La respuesta fue altamente positiva, tanto en engagement como en conversación orgánica. En términos de rendimiento, el video de la experiencia superó el millón de reproducciones en las primeras cuarenta y ocho horas de amplificación, lo que es una prueba de la capacidad del concepto para generar interés inmediato y conversación digital. Además, tuvimos un rebote fuerte en medios de comunicación, en los que alcanzamos un free press valorizado en más de cuarenta mil dólares.
A nivel experiencial, más de setecientas personas vivieron la propuesta de Cusqueña Cero en menos de cuatro horas de activación, lo que confirma no sólo el poder de convocatoria de la idea, sino también su capacidad para conectar de forma auténtica con un público que se vio reflejado en la propuesta: celebrar también puede ser parte de la jornada laboral, de manera responsable y premium. Además, el factor sorpresa, las reacciones espontáneas y la extensión hacia otros espacios del edificio —como áreas de coworking y la terraza— permitieron construir un recorrido inmersivo y diferencial.
Más que un stunt, fue una declaración estratégica sobre la expansión de ocasiones. Logramos apropiarnos de un territorio poco explorado por la categoría y hacerlo con coherencia estética y conceptual, sin perder el estándar de la marca.
Respecto a su repetición, el valor no está en replicar el formato, sino en seguir desarrollando ideas que transformen espacios cotidianos en nuevas plataformas de consumo, ampliando las ocasiones desde la creatividad y el entendimiento cultural.
Desde que está en la marca, ¿cómo piensa que ha evolucionado la comunicación? ¿Qué aspectos cambiaron y cuáles se mantuvieron estables si es que lo hicieron?
La comunicación de Cusqueña ha evolucionado desde un enfoque centrado principalmente en el producto hacia una mirada más cultural y contextual. La marca mantiene pilares claros: calidad, maestría cervecera y posicionamiento premium, pero hoy el storytelling se enfoca en los momentos y rituales donde ese valor puede vivirse de manera auténtica.
Antes, la conversación giraba en torno a grandes celebraciones y ocasiones aspiracionales. Hoy la marca también habilita micro celebraciones: los descansos laborales, los martes que se sienten viernes, las pausas dentro del día laboral, entre otros.
Con Cusqueña Cero Trigo, este cambio se hace evidente. La comunicación ya no sólo habla de lo que es el producto, sino de lo que habilita: nuevas formas de disfrutar con el mismo estándar de calidad, pero en contextos donde antes la categoría no estaba presente.
Lo que se mantiene es la consistencia estética y conceptual que refuerza la personalidad de Cusqueña. Lo que cambió es el enfoque estratégico; de acompañar celebraciones tradicionales a habilitar nuevas ocasiones con relevancia cultural.
¿Cuáles son los objetivos de Cusqueña para este año? ¿En base a qué investigaciones y resultados están proyectados?
Para este año, el objetivo es consolidar el territorio laboral y diurno como plataforma de crecimiento para Cusqueña Trigo Cero. Buscamos ampliar la penetración en nuevas ocasiones de consumo y fortalecer el posicionamiento de la marca dentro de la categoría sin alcohol.
Esta estrategia se sostiene a partir de investigaciones que muestran una evolución en la cultura laboral, donde los espacios de socialización responsable son cada vez más naturales dentro de la jornada. Los aprendizajes obtenidos a partir de activaciones como el Barcensor, o la prueba de producto que hicimos en la estación de La Cultura del Metro de Lima confirmaron que existe una apertura real para integrar nuevas formas de celebración en contextos corporativos.
A partir de estos resultados, proyectamos seguir desarrollando iniciativas en entornos corporativos, coworkings y espacios híbridos, acompañadas de una expansión estratégica de distribución, así como de una comunicación para capturar el potencial de crecimiento del segmento sin alcohol. El foco está en construir liderazgo en este segmento, expandir ocasiones y seguir fortaleciendo la relevancia cultural de Cusqueña dentro de una nueva forma de disfrutar.




