Lo que las marcas con legado hacen mal respecto de la atemporalidad y cómo corregirlo
(Ad Age) - No se trata solamente de marcas antiguas o con una historia de varios años —aunque suelen llevar varios años en el mercado—. Por el contrario, las marcas con legado son aquellas que han logrado un brand equity sólido y una reputación infalible. En general, son las que han logrado un lugar importante en su nicho y, en consecuencia, son capaces de asegurar su perdurabilidad en el tiempo.
Por Kate Watts
CEO en Fifty Thousand Feet
Los macarrones con queso no han desaparecido. Siguen siendo uno de los alimentos más arraigados culturalmente en la vida estadounidense, asociados con la infancia, el confort y la rutina. Esa pregnancia fue lo que hizo que Kraft Heinz interpretara mal su posición. La empresa entendía que la categoría perduraría y supuso, de forma incorrecta, que su versión lo haría junto a ella. Esto creó un punto ciego que competidores como Goodies aprovecharon con marcas alternativas.
Esa confusión entre la permanencia de la categoría y la de la marca es la trampa de la atemporalidad. Aparece con mayor frecuencia en categorías que se cree que la gente ya comprende. El café, el denim, la televisión, la tecnología y las noticias conllevan una sensación de inevitabilidad. La gente no cuestiona si seguirán existiendo. Las marcas dentro de esas categorías pueden empezar a creer que ellas también son igual de inevitables. Pero no lo son.
Las categorías atemporales crean permiso. No crean lealtad. El trabajo de mantenerse relevante no desaparece simplemente porque la categoría en sí permanezca estable. De hecho, el trabajo se vuelve más exigente porque los consumidores asumen familiaridad. No revisan sus supuestos sobre la categoría. Simplemente cambian sus expectativas dentro de ella.
Cómo las marcas con legado renuevan el significado para seguir siendo relevantes
El error de las marcas con legado suele recaer en el intento por proteger su memoria pero dejar de renovar lo que significa. Por el contrario, las marcas que siguen siendo relevantes hacen lo opuesto. Protegen la memoria mientras renuevan continuamente el significado.
Fíjese lo que ocurrió con la televisión. Ver televisión sigue siendo un comportamiento cultural central. Eso no ha cambiado. Lo que cambió es cómo la gente espera acceder a ella.
NBC Universal entendió esta distinción. La empresa no asumió que los espectadores seguirían interactuando con la programación lineal de la misma manera. Se expandió hacia el streaming a través de Peacock y comenzó a diseñar experiencias que podían moverse con fluidez entre la transmisión y lo digital. Cuando unificó su oferta de deporte en distintas plataformas, no estaba defendiendo tanto un canal como reforzando un comportamiento. La marca se mantuvo reconocible mientras su forma de entrega evolucionaba.
En el lujo, la trampa de la atemporalidad es más fácil de cometer porque la categoría en sí parece inmune al cambio. En Tiffany & Co., el desafío no era si la gente seguiría comprando joyas asociadas con el amor, los hitos y la identidad. Esa demanda nunca desapareció. Lo que cambió fue la autoridad de Tiffany dentro de ese espacio. Con el tiempo, la marca se desplazó hacia la accesibilidad y perdió parte de su filo en el segmento alto. Su reciente reposicionamiento se ha centrado en restaurar esa autoridad mediante un diseño elevado, la renovación de sus tiendas insignia y un punto de vista más claro. La caja azul sigue siendo reconocible. El trabajo ha sido lograr que vuelva a percibirse como definitiva.
Las marcas atemporales como Tiffany no confunden la estabilidad de la categoría con la relevancia cultural. Entienden que, aunque la función de lo que ofrecen puede perdurar, el papel que desempeña en la vida de las personas no lo hace. Ese rol evoluciona de forma sutil, continua y a menudo invisible. Las marcas que vencen al tiempo son aquellas que prestan atención a esa evolución y ajustan la forma en que se presentan en consecuencia.
La atemporalidad no es un estado que se alcanza y se protege. Es una práctica. Las marcas duraderas vuelven a una pregunta simple: ¿qué papel desempeñamos en la vida de las personas ahora? No dependen de la permanencia de la categoría. Se ganan su lugar dentro de ella renovando el significado mientras honran la memoria.
Usar la herencia para construir relevancia, no como defensa
La nostalgia puede crear resonancia emocional, pero no puede impulsar una marca por sí sola. Cuando la herencia se convierte en un sustituto de la relevancia, la marca empieza a percibirse estática. Aquellas atemporales utilizan la memoria para establecer continuidad y luego construyen un nuevo significado sobre ella. Permiten que los consumidores la reconozcan y, al mismo tiempo, vean cómo encaja en sus vidas actuales.
Adaptar la estrategia de marca a nuevos contextos y etapas de vida
Las categorías que parecen permanentes a menudo se expanden a través de nuevas etapas de vida, entornos y expectativas. Los macarrones con queso ya no son sólo una comida para niños. La televisión ya no está confinada a una sala de estar. Las joyas ya no están ligadas a un conjunto limitado de ocasiones. Las marcas que permanecen ancladas a un solo contexto quedan limitadas por él. Aquellas que diseñan para una gama más amplia de contextos crean espacio para crecer sin perder coherencia.
Construir relevancia de marca a través de la cultura y el comportamiento
Las mejoras de producto, por importantes que sean, rara vez definen una marca por sí solas. La pregunta más profunda es por qué el producto sigue perteneciendo a la vida de las personas. La respuesta cambia con el tiempo. Requiere una atención constante a la cultura, el comportamiento y el lenguaje. Las marcas construyen atemporalidad articulando su relevancia de maneras que se sientan actuales sin parecer reactivas.




