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Jueves 28 de mayo de 2026 | EN LOS ÚLTIMOS DOS AÑOS MÁS DE MEDIO MILLÓN DE PERSONAS DEJÓ LA PREPAGA

Prepagas: los números muestran que el problema no es el interés, sino el acceso

En la Argentina, las obras sociales son entidades solidarias financiadas por los aportes laborales obligatorios. Por su parte, las prepagas son empresas privadas de salud a las que las personas pueden asociarse de forma voluntaria a través de una cuota mensual. Muchas veces, las prepagas suelen tener una cartilla médica más amplia y una tecnología para tratamientos específicos muy costosa para un particular.

En los últimos dos años, más de setecientas cuarenta mil personas dieron de baja sus planes de medicina privada, según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). Durante marzo y mayo de este año, Mi Obra Social realizó un estudio a más de seis mil encuestados que revela que más del 63% de las personas sin prepaga quisiera tener una. Sin embargo, lo que impide que la obtengan es una problemática tanto económica (58%) como administrativa (42%). Estos resultados contradicen la falsa creencia en Argentina de que la deserción en la medicina privada es a causa de un desinterés social por ella. 

De hecho, dentro de aquellos que no pueden acceder por una cuestión económica, el 31% con aportes fiscales afirma que no puede pagarla y el 27% sin aportes que no es capaz de costear el monto de manera particular. En suma, el estudio revela que seis de cada diez argentinos no tienen prepaga exclusivamente por problemáticas económicas. 

Por su parte, según los resultados de Mi Obra Social, además del factor económico, la incapacidad de acceso también se debe a cuestiones burocráticas, muchas veces extremadamente confusas. Dentro del 42% de quienes tienen problemas administrativos, el 12% afirma que es incapaz de derivar sus aportes de la obra social a una prepaga; mientras que el 30% ni siquiera sabía que podía hacerlo. 

El acceso a la medicina privada se volvió una materia aspiracional para los argentinos. Según Mariana di Franco, socia fundadora de Mi Obra Social, “hay una idea instalada de que la gente dejó de querer prepaga, y los datos muestran exactamente lo contrario. El deseo de acceder sigue siendo altísimo. El problema es que para millones de personas hoy es económicamente imposible o administrativamente confuso”.