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Martes 07 de julio de 2026 | COLUMNA ESPECIALIZADA

La conversación, la última tecnología humana, según Pablo Sánchez Liste

“Hoy las capacidades más valiosas son la curiosidad, la empatía, el criterio, la imaginación y la posibilidad de construir confianza —afirma en esta columna el CEO del grupo Untold—. La diferencia vuelve a encontrarse en el lugar donde siempre estuvo: en las personas”.

Por Pablo Sánchez Liste
CEO del grupo Untold


Mucho antes de que existieran las empresas, las universidades, internet o los algoritmos, los seres humanos se sentaban alrededor del fuego para compartir historias y transmitir conocimiento. Yuval Noah Harari sostiene que el éxito del homo sapiens se explica por una capacidad singular: cooperar en grupos numerosos. Y esa cooperación fue posible gracias al lenguaje, a la posibilidad de compartir información, construir relatos comunes y generar confianza entre personas que muchas veces ni siquiera se conocían.

La civilización, en cierta medida, comenzó con una conversación.

Algo parecido ocurrió siglos después con los griegos. En ausencia de libros, el conocimiento surgía del intercambio. Las ideas no se consumían; se construían. Más de dos mil años después, la neurociencia parece darle la razón. Mariano Sigman ha explicado que las mejores conversaciones no funcionan como una simple transferencia de información, sino como espacios en los que aparecen ideas nuevas que no existían antes del encuentro. Pero quizás lo más interesante de su planteo sea otra cosa: las conversaciones no sólo producen conocimiento; también producen confianza.

Y la confianza es el combustible invisible detrás de toda colaboración humana. Confiamos más cuando sentimos que fuimos escuchados. Cuando alguien nos ayuda a pensar mejor. Cuando descubrimos cómo ve el mundo la persona que tenemos enfrente.

La verdadera amenaza para la conversación no es la inteligencia artificial, es la fragmentación de nuestra atención.

Nunca tuvimos tantas herramientas para comunicarnos. Whatsapp , emails, “calls”, Instagram, TikTok, Slack, Microsoft Teams. Vivimos rodeados de mensajes e intercambios permanentes. Nunca fue tan difícil estar completamente presentes en una conversación. Mientras alguien habla, una notificación vibra en nuestro bolsillo. Mientras leemos un documento, sentimos el impulso de revisar un mensaje.

Mientras participamos en una reunión, una parte de nuestra mente permanece pendiente de la próxima alerta que aparecerá en una pantalla. Esa experiencia atenta contra la atención, que es el requisito indispensable de toda conversación.

Amazon eliminó las presentaciones de PowerPoint de muchas de sus reuniones. En lugar de slides, los participantes leen un documento narrativo y luego conversan. La información es importante, pero el verdadero valor surge de la calidad de la discusión que viene después. Las presentaciones organizan el pensamiento. Las conversaciones producen las ideas.

Cada conversación importante dentro de una organización transmite mucho más que información. Transmite criterios, prioridades, formas de resolver problemas, maneras de ejercer liderazgo y de tomar decisiones. La cultura vive en las conversaciones que ocurren todos los días entre los equipos.

Por eso resulta tan interesante la reflexión de Jaya Gupta sobre el futuro de las organizaciones en la era de la inteligencia artificial. A medida que los modelos se vuelven más poderosos y la innovación tecnológica más fácil de replicar, lo verdaderamente difícil de copiar es la institución que existe debajo. Es la cultura. Es la capacidad de atraer talento excepcional, construir confianza y convertir inteligencia individual en inteligencia colectiva.

Todo eso ocurre, fundamentalmente, a través de conversaciones.

Las organizaciones que mejor naveguen esta nueva etapa serán las que logren construir entornos en los que las personas puedan pensar mejor juntas. En los que el talento encuentre espacios para crecer. En los que los clientes sean vistos como socios con quienes explorar preguntas complejas y no únicamente como receptores de servicios.

La inteligencia artificial será una aliada extraordinaria para hacerlo mejor. Pero las ideas capaces de generar conversación, relevancia y conexión emocional seguirán naciendo en un lugar profundamente humano: el encuentro entre personas que escuchan, preguntan, desafían y construyen juntas.

Hoy las capacidades más valiosas son la curiosidad, la empatía, el criterio, la imaginación y la posibilidad de construir confianza. La diferencia vuelve a encontrarse en el lugar donde siempre estuvo: en las personas.

Y las personas siguen construyendo confianza, cultura e ideas exactamente de la misma manera que lo hacían hace miles de años: conversando.