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Miércoles 11 de enero de 2017 | UN ESPACIO PARA QUE EL EQUIPO ENCUENTRE LAS RESPUESTAS

Un juego de guerra, estrategia y toma de decisiones para cada cliente

Omar Romero Domínguez, head of strategy de Geometry Global Colombia, dice que hay que darle una guerra al cliente: un espacio para que pueda librarla, simulaciones para evaluar y un lugar donde visualizar problemas y soluciones. Además, explica cómo funciona el tablero diseñado por la agencia para cumplir con estos objetivos que propone.

Por Omar Romero Domínguez
Head of strategy, Geometry Global Colombia


Hoy día, cada cosa que tocamos arroja información precisa, llena bases de datos y predice el futuro de consumidores y empresas. La data es una deidad que, al final, corre el riesgo de materializarse en forma de decenas de diapositivas de PowerPointComo no es fácil lograr que los hallazgos determinantes en un proyecto se transmitan completamente a través de una pantalla, lo mejor es que los datos hagan parte de un juego. El primer consumidor con quien tratamos es nuestro cliente: se alimenta de datos y argumentos y, al hacerlo, al entender el punto de vista único que se le propone, apenas está saciando una de sus necesidades. Además de entender, necesita estar en desacuerdo, dudar, luego arriesgarse, consultar su decisión con otros en su organización, garantizar el éxito cooperando con otras áreas y, finalmente, participar activamente del proceso para sentirse dueño del rumbo que su agencia propone. A veces, lograr que una empresa tome una decisión parece una guerra; por eso, lo mejor es darle una. No me malinterpreten: darle una guerra significa darle un espacio para que pueda librarla, simulaciones para evaluar, un lugar donde visualizar problemas y soluciones. Permitirle a un equipo interdisciplinario a través de juegos sociales que piense con las manos.


¿Pensar con las manos?
Desde hace algunos años, el equipo de académicos de Dataphys.org ha explorado cómo la materialización (physicalization) de los datos permite una más rápida y eficiente aprehensión del conocimiento. Es decir: a cambio de ver unas barras y tortas en pantalla, pararse sobre ellas y manipularlas, absorbemos mejor la misma información, como lo demuestran algunas pruebas desarrolladas por la investigadora Yvonne Jansen.


El juego social como herramienta estratégica
Durante 2016 tuvimos la oportunidad, con varios de nuestros clientes, de diseñar juegos sociales con la participación clave de líderes creativos, directores de cuenta y producción, líderes de marca y canales de retail, así como líderes de áreas de investigación de nuestros clientes.
Como resultado, los hallazgos clave provenientes de la investigación y sus herramientas se valoran inmediatamente y el pensamiento guía desarrollado por la agencia se pone a prueba inmediatamente. La estrategia diverge en nuevas ideas gracias a la separación de los participantes en equipos de trabajo, que compiten entre sí para crear planes a seguir y planes de contingencia. Como resultado, entendimos que el mayor aporte estratégico no está en tener todas las respuestas, sino en crear el espacio para que el equipo las encuentre.


No es cuestión de azar
De acuerdo a la problemática a abordar por cada cliente desarrollamos un tablero, mucho más simple que el tablero de ajedrez, pero igualmente desafiante, sobre el que representamos los canales de venta, las necesidades de comunicación y los proyectos simultáneos.
Después de entregar suficientemente condensada la información y el rumbo estratégico, permitimos que equipos interdisciplinarios se conformaran alrededor de estos tableros.
La parte más difícil se presentaba en la materialización de las ideas: ahí fue donde resultó crucial la participación de nuestro equipos de creatividad y de producción, que interpretaron las ideas para hacerlas concretas.
No era momento ya de plantearse objetivos, sino de plasmar soluciones:
— Innovaciones en experiencia de usuario.
— Mensajes no tradicionales.
— Innovaciones comerciales.
Dibujar, moldear o reacomodar fichas sobre el tablero: cualquier método que los aleje de sus laptops y móviles es válido, pues la presión de trabajar codo a codo con sus pares o jóvenes creativos les obliga a tomar los insumos clave y ya no es data fría en un slide de PowerPoint, sino su ventaja sobre otro equipo.


El tiempo y el dinero son las dos reglas diferenciales
Interrumpir los equipos continuamente es parte esencial del juego de guerra, ya que la presión ayuda tanto a la competitividad como la escasez. Le damos forma al dinero, utilizamos pequeños soldados que representan puntos de inversión y, de ese modo, separamos las buenas ideas de aquellas cosméticas. En pocas palabras, separamos los caprichosos de los asertivos.
Claramente hay ya otras metodologías creadas que desde hace varios años exploran el juego como una aproximación seria a la innovación. Sin embargo, el reto de crear un tablero y reglas a la medida de cada cliente hace que su DATA deje de ser grande e inabarcable y se convierta en algo vivo.