Los marketers no hacen publicidad por miedo a fanáticos de Trump
Según la presidenta de la Asociación de Agencias de Publicidad Hispanas (AHAA, por su sigla en inglés), Linda Lane González, en los Estados Unidos un creciente número de empresas evitan los esfuerzos de marketing apuntados a los consumidores latinos por temor a ofender a los seguidores racistas del presidente Donald Trump.
González explicó que este cambio se observa principalmente en las empresas chicas, que estaban en sus primeras etapas de tales esfuerzos y que han abandonado sus planes o postergado sus decisiones. La presidenta de la AHAA está al frente de la agencia The Viva Partnership y ya vio cuatro de sus clientes, dos firmas de venta minorista, un grupo financiero y un fabricante con sede en México, dejar de lado sus estrategias de marketing desde que Trump fue elegido presidente: “Lo que me están diciendo es que están preocupados porque no saben si éste es momento de concentrarse en mercados minoritarios debido al nuevo ambiente político”.
Relató que ha consultado con otras agencias medianas de publicidad hispana y a ellas les está ocurriendo lo mismo.
Por otra parte, González dijo que las empresas más grandes, que llevan más años en marketing multicultural, han mantenido su gasto en publicidad apuntada a la comunidad latina de los Estados Unidos, que se calcula asciende a 57 millones de personas. Agregó que esas empresas saldrán ganando porque aumentarán su participación de mercado si el nerviosismo que muestra la competencia persiste.
“Es muy difícil salir y luego volver, porque los hispanos son muy leales y si uno no es fiel a ellos, ellos no lo serán con uno”, opinó. Como el crecimiento de la población latina en los Estados Unidos es superior al de la mayoría de otros grupos, ganarse la lealtad de la comunidad pasó a ser crucial para las estrategias de expansión corporativa en categorías de consumo masivo, que van desde autos hasta cosméticos.
González aclaró que el clima empresario cambió rápidamente después de que en noviembre pasado Trump ganó las elecciones con una plataforma que pedía la deportación masiva de inmigrantes indocumentados y la construcción de un muro en toda la frontera con México. Contó que algunos clientes empezaron a tener miedo a que los consumidores y empleados que habían respaldado a Trump se enojaran al ver carteles en dos idiomas, la capacitación en diversidad cultural y otras técnicas aplicadas para tener acceso a los consumidores latinos.
En relación a las zonas geográficas, este tipo de actitud es más evidente en regiones como el centro y el sureste, donde los inmigrantes latinos son menos numerosos y es más probable que tengan empleos de baja calificación en sectores como la agricultura. Las divisiones culturales son menos claras en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Miami, donde los hispanos tienden a vivir en mejores circunstancias y están más establecidos.
Con respecto a la construcción del muro, en su momento, de un total de 630 empresas, 64 empresarios hispanos se ofrecieron para construir el muro de Trump. Entre los testimonios de aquel momento, Luis Arellano, presidente de Security Operations Group International en Spring Branch, Texas, declaró: “Esto es un contrato para nosotros. No lo veo como una manera de dividir las raíces entre México y los Estados Unidos. Es un contrato. Tenemos que incrementar la seguridad en nuestras fronteras de alguna manera”. Otra de las empresas interesadas, SPC Building Services, fue fundada en Los Ángeles, California, por el empresario Ben Rodríguez, cuyo padre nació en Zacatecas, México. “Hemos construido muchas cosas, y un muro es un muro”, dijo Doug McMurrain, un desarrollador de la empresa que habló con Univision Noticias. “No lo veo más complicado que construir un Walmart o un Home Depot”.
De un modo u otro, ¿cuál será el riesgo que cada empresa decidirá asumir?





